Este artículo original de 2021, ha sido revisado y republicado en 2026 en base a la nueva evidencia científica.
La permeabilidad intestinal, la microbiota y el eje intestino-cerebro-inmunitario son áreas de creciente interés en el estudio de diferentes enfermedades y trastornos caracterizados por síntomas digestivos y extradigestivos.
También se está investigando su posible relación con la Sensibilidad Química Múltiple (SQM) y otros cuadros relacionados con el Síndrome de Sensibilidad Central.
Sin embargo, todavía no se ha demostrado que exista una secuencia universal en la que la disbiosis provoque necesariamente permeabilidad intestinal y esta, a su vez, origine la SQM o la sensibilización central. Se trata de mecanismos relacionados que continúan siendo objeto de investigación.
En este artículo explicamos qué sabemos actualmente sobre la barrera intestinal, la microbiota, la permeabilidad intestinal y su posible relación con la Sensibilidad Química Múltiple.
¿Qué es la barrera intestinal?
El intestino no es únicamente un órgano encargado de digerir y absorber nutrientes. Su mucosa constituye una compleja barrera entre el contenido intestinal y el organismo.
Esta barrera está formada, entre otros elementos, por:
- Las células del epitelio intestinal.
- Las uniones entre estas células.
- La capa de moco.
- La microbiota intestinal.
- El sistema inmunitario asociado al intestino.
Su función es permitir el paso selectivo de nutrientes y otras moléculas necesarias mientras limita la entrada de microorganismos y sustancias potencialmente perjudiciales.
Microbiota intestinal: eubiosis y disbiosis
La microbiota intestinal está formada por una gran comunidad de microorganismos que interactúan entre sí y con nuestro organismo.
Una microbiota intestinal equilibrada participa en numerosas funciones relacionadas con el metabolismo, el sistema inmunitario, la producción de metabolitos y el mantenimiento de la barrera intestinal.
El término eubiosis se utiliza habitualmente para describir un ecosistema microbiano compatible con un estado saludable, mientras que disbiosis hace referencia a alteraciones de la composición o función de la microbiota asociadas a determinados contextos patológicos.
La microbiota puede verse influida por numerosos factores:
- Alimentación.
- Edad.
- Uso de antibióticos y otros medicamentos.
- Infecciones gastrointestinales.
- Estrés.
- Consumo de alcohol y tabaco.
- Actividad física.
- Entorno y estilo de vida.
No existe, sin embargo, una única composición de microbiota que pueda considerarse universalmente «normal» para todas las personas.
¿Qué es la permeabilidad intestinal?
Las células del epitelio intestinal están conectadas mediante estructuras que regulan el paso de sustancias entre el interior del intestino y el organismo.
Cuando se altera la función de esta barrera puede producirse un aumento de la permeabilidad intestinal.
Este fenómeno se ha estudiado en diferentes enfermedades gastrointestinales y sistémicas y puede relacionarse con alteraciones de las uniones celulares, inflamación de la mucosa, cambios en la microbiota y activación inmunitaria.
Sin embargo, es importante diferenciar entre un mecanismo fisiopatológico estudiado científicamente y el término popular «intestino permeable», que en ocasiones se utiliza para atribuir síntomas muy diversos a una única causa sin haber realizado un diagnóstico adecuado.
Disbiosis y permeabilidad intestinal: ¿qué relación existe?
La relación entre microbiota, barrera intestinal e inmunidad es bidireccional.
Determinadas alteraciones de la microbiota pueden modificar los metabolitos producidos en el intestino y las señales inmunitarias, mientras que la inflamación y los cambios de la barrera intestinal también pueden modificar el ecosistema microbiano.
Cuando aumenta la permeabilidad de la barrera, determinados productos bacterianos pueden interactuar en mayor medida con las células inmunitarias de la mucosa.
Estos mecanismos se están investigando especialmente en los denominados trastornos de la interacción intestino-cerebro, como el síndrome de intestino irritable.
Esto no significa que la disbiosis o la permeabilidad intestinal sean por sí solas la causa de todas las enfermedades digestivas, autoinmunes, neurológicas o metabólicas.
Permeabilidad intestinal y Sensibilidad Química Múltiple
La Sensibilidad Química Múltiple (SQM) se caracteriza por la aparición de síntomas atribuidos a exposiciones ambientales a determinadas sustancias químicas, frecuentemente a concentraciones que otras personas toleran.
La investigación sobre sus mecanismos continúa abierta y se han propuesto diferentes vías relacionadas con el sistema nervioso, el sistema inmunitario, el estrés oxidativo y otros procesos biológicos.
Más recientemente se está investigando también el posible papel del eje microbiota-intestino-cerebro-inmunidad.
Algunas revisiones han propuesto que alteraciones de la microbiota, la función de la barrera intestinal y las señales inmunitarias podrían participar en determinados pacientes con enfermedades de sensibilidad ambiental. Sin embargo, la evidencia específica para SQM todavía es limitada y no permite afirmar que la permeabilidad intestinal sea la causa de la enfermedad.
Para entender mejor este cuadro consulta nuestro artículo sobre qué es la Sensibilidad Química Múltiple, síntomas y características.
El eje intestino-cerebro-inmunitario
El intestino y el cerebro mantienen una comunicación bidireccional mediante vías nerviosas, endocrinas, inmunitarias y metabólicas.
En esta comunicación participan:
- El sistema nervioso central.
- El sistema nervioso entérico.
- El nervio vago.
- El sistema inmunitario.
- Hormonas y neurotransmisores.
- La microbiota y sus metabolitos.
Por este motivo, actualmente se utiliza el concepto de eje microbiota-intestino-cerebro.
La investigación sugiere que la activación inmunitaria, la alteración de la barrera intestinal y la sensibilización de determinadas vías neuronales pueden interactuar en algunos trastornos gastrointestinales.
Estos mecanismos ofrecen una posible conexión biológica entre síntomas digestivos y extradigestivos, pero todavía no permiten establecer una relación causal única para la SQM.
¿Qué relación existe con la Sensibilización Central?
La sensibilización central hace referencia a cambios en el procesamiento de los estímulos por parte del sistema nervioso que pueden producir una respuesta aumentada frente a determinados estímulos.
Este concepto se ha estudiado especialmente en condiciones relacionadas con dolor crónico y también se investiga en diferentes síndromes caracterizados por hipersensibilidad.
El sistema inmunitario, el sistema nervioso y el intestino mantienen numerosas vías de comunicación, por lo que existe interés científico en conocer hasta qué punto las alteraciones gastrointestinales pueden modular la percepción de síntomas en determinados pacientes.
Sin embargo, actualmente no puede establecerse una secuencia universal del tipo disbiosis → permeabilidad intestinal → disfunción neuroendocrina → sensibilización central.
Puedes ampliar esta información en nuestro artículo pilar sobre Síndrome de Sensibilidad Central.
Síntomas digestivos que pueden coexistir con SQM
Las personas con SQM pueden presentar síntomas y enfermedades concomitantes que afectan al aparato digestivo.
Entre las molestias gastrointestinales que pueden aparecer se encuentran:
- Distensión o hinchazón abdominal.
- Dolor abdominal.
- Gases.
- Diarrea.
- Estreñimiento.
- Reflujo gastroesofágico.
- Cambios en la tolerancia a determinados alimentos.
La presencia de estos síntomas no demuestra por sí misma que exista un aumento de la permeabilidad intestinal. Es importante estudiar otras posibles causas gastrointestinales antes de atribuirlos a este mecanismo.
SQM y dietas de exclusión
Muchas personas con SQM modifican considerablemente su alimentación porque relacionan determinados alimentos con un empeoramiento de sus síntomas.
Las dietas de eliminación pueden resultar útiles en situaciones concretas cuando existe una hipótesis clínica clara y posteriormente se realiza una reintroducción estructurada.
El problema aparece cuando se van eliminando progresivamente numerosos grupos de alimentos sin comprobar posteriormente su tolerancia.
Las dietas excesivamente restrictivas pueden reducir la ingesta de:
- Energía.
- Proteínas.
- Fibra.
- Vitaminas.
- Minerales.
- Compuestos bioactivos presentes en alimentos vegetales.
Por ello, en personas que presentan múltiples sensibilidades alimentarias conviene diseñar una estrategia que permita mantener la mayor variedad alimentaria posible compatible con la tolerancia individual.
Consulta nuestro artículo sobre dietas de eliminación en personas con Sensibilidad Química Múltiple para conocer cómo estructurarlas correctamente.
¿Es útil una dieta baja en FODMAP?
La dieta baja en FODMAP reduce temporalmente determinados hidratos de carbono fermentables que pueden generar síntomas en algunas personas.
Su principal aplicación clínica se encuentra en determinados pacientes con síndrome de intestino irritable (SII), especialmente cuando presentan dolor abdominal, gases, distensión o alteraciones del ritmo intestinal.
Si una persona con SQM presenta además síntomas compatibles con síndrome de intestino irritable, puede valorarse una intervención baja en FODMAP de forma individualizada.
Esta estrategia debe incluir posteriormente una fase de reintroducción y personalización para evitar restricciones innecesarias a largo plazo.
Alimentación para cuidar la microbiota y la barrera intestinal
No existe una dieta específica que haya demostrado curar la SQM o corregir por sí sola un aumento de la permeabilidad intestinal.
Como estrategia general, la alimentación debería buscar una buena calidad nutricional y adaptarse a las patologías y tolerancias de cada persona.
Cuando existe una buena tolerancia, pueden resultar interesantes:
- Frutas y verduras variadas: aportan fibra y numerosos compuestos bioactivos.
- Legumbres: son fuente de fibra, proteínas vegetales y carbohidratos fermentables utilizados por la microbiota.
- Cereales integrales: contribuyen al aporte de diferentes tipos de fibra.
- Frutos secos y semillas: aportan fibra, grasas insaturadas y micronutrientes.
- Aceite de oliva virgen extra: una de las principales fuentes de grasa de la dieta mediterránea.
- Pescado azul: fuente alimentaria de ácidos grasos omega-3 de cadena larga.
- Alimentos fermentados: pueden incorporarse cuando existe una buena tolerancia individual.
En personas con múltiples síntomas digestivos, estos alimentos deben adaptarse a la tolerancia y al diagnóstico concreto.
Omega-3, polifenoles y Akkermansia muciniphila
Akkermansia muciniphila es una bacteria intestinal que está siendo ampliamente investigada por su relación con la capa de moco intestinal y diferentes parámetros metabólicos.
Sin embargo, sus niveles no deben utilizarse de forma aislada como prueba diagnóstica de permeabilidad intestinal.
La dieta puede modificar la microbiota y existe interés científico en el papel de los polifenoles, la fibra y determinados tipos de grasa sobre el ecosistema intestinal.
Los ácidos grasos omega-3 y los alimentos ricos en polifenoles pueden formar parte de una alimentación saludable, pero actualmente no podemos afirmar que suplementarlos vaya a corregir la permeabilidad intestinal o tratar la SQM mediante el aumento de una única especie bacteriana.
¿Son útiles los probióticos?
Los efectos de los probióticos dependen de la cepa o combinación de cepas, la dosis, el problema de salud estudiado y las características de cada paciente.
No existe actualmente un probiótico universal para la permeabilidad intestinal ni uno que haya demostrado tratar la Sensibilidad Química Múltiple.
Histamina, alimentos y Sensibilidad Química Múltiple
Algunas personas con síntomas complejos mejoran al realizar simultáneamente dietas bajas en histamina, salicilatos, FODMAP y/u otros componentes alimentarios.
Estas estrategias más complejas deberían realizarse bajo la supervición de un nutricionista, ya que pueden convertir la alimentación en excesivamente restrictiva.
La histaminosis alimentaria y la SQM no son equivalentes y deben valorarse por separado. Si quieres ampliar información sobre este tema, consulta nuestros artículos sobre histaminosis alimentaria y dieta baja en histamina y sobre sensibilidad química en alimentos.
Aditivos y sustancias químicas de los alimentos
Algunas personas atribuyen síntomas a determinados aditivos o componentes de los alimentos.
Esto no significa que todos los aditivos produzcan inflamación intestinal ni que deban eliminarse sistemáticamente.
Cuando existe una sospecha concreta es importante identificar el compuesto, revisar el etiquetado y comprobar si la reacción es reproducible antes de realizar una exclusión prolongada.
Consulta nuestra guía sobre aditivos alimentarios: cuáles pueden causar sensibilidad y cómo identificarlos.
¿Cómo se diagnostica la permeabilidad intestinal?
El estudio de la permeabilidad intestinal es complejo y se utiliza diferentes métodos principalmente en investigación y en determinados contextos clínicos.
Entre ellos se han estudiado pruebas basadas en la absorción y excreción de determinadas moléculas y diferentes biomarcadores relacionados con la función de la barrera intestinal.
Sin embargo, no existe una única prueba universal que permita diagnosticar todos los casos de «intestino permeable» ni interpretar por sí sola el origen de síntomas digestivos y extradigestivos.
Por este motivo, un resultado aislado debe interpretarse dentro de la historia clínica y no utilizarse para justificar automáticamente dietas muy restrictivas, suplementos o tratamientos prolongados.
¿Puede utilizarse la betalactoglobulina para diagnosticar permeabilidad intestinal?
La presencia de proteínas alimentarias o de otros marcadores en determinadas muestras biológicas se ha investigado en diferentes contextos.
Sin embargo, la concentración aislada de betalactoglobulina no puede ser considerada de momento como prueba diagnóstica universal de permeabilidad intestinal sin una valoración clínica completa.
Si existen síntomas digestivos persistentes, la prioridad debe ser descartar y diagnosticar correctamente las patologías gastrointestinales que puedan explicarlos.
¿Hay que hacer un test de intolerancias alimentarias?
No todos los denominados «tests de intolerancias alimentarias» tienen la misma utilidad clínica.
La detección de anticuerpos IgG frente a alimentos no permite diagnosticar por sí sola una intolerancia alimentaria.
Tampoco debe asumirse que una única prueba pueda identificar todos los alimentos responsables de los síntomas de una persona con SQM.
Cuando se sospecha una reacción alimentaria, resulta más útil integrar la historia clínica, los síntomas, el diagnóstico médico cuando corresponda y, en determinadas situaciones, una eliminación temporal seguida de una reintroducción controlada.
Preguntas frecuentes sobre permeabilidad intestinal y SQM
¿La permeabilidad intestinal causa Sensibilidad Química Múltiple?
No se ha demostrado que el aumento de la permeabilidad intestinal sea la causa de la SQM. Existen hipótesis sobre la participación del eje intestino-cerebro-inmunitario, pero se necesita más investigación clínica.
¿La disbiosis provoca permeabilidad intestinal?
Microbiota, inflamación y función de la barrera intestinal pueden influirse mutuamente. Sin embargo, esta relación es compleja y no puede reducirse a una única cadena causal aplicable a todas las personas.
¿El intestino permeable causa enfermedades autoinmunes?
La alteración de la barrera intestinal se ha estudiado en diferentes enfermedades inmunitarias, pero encontrar una asociación no significa que sea necesariamente la causa de la enfermedad.
¿Una dieta baja en FODMAP repara la permeabilidad intestinal?
La dieta baja en FODMAP cuenta con evidencia sobre todo para reducir determinados síntomas del síndrome de intestino irritable y debe incluir una fase posterior de reintroducción.
¿Tengo que eliminar todos los alimentos que me producen síntomas?
No necesariamente. Cuando se sospecha una reacción alimentaria conviene valorar su reproducibilidad y, cuando esté indicado, realizar una eliminación temporal seguida de reintroducción. El objetivo es evitar restricciones que no sean necesarias.
¿La microbiota puede influir en el cerebro?
Sí. Existe comunicación bidireccional entre microbiota, intestino y cerebro mediante vías nerviosas, inmunitarias, endocrinas y metabólicas. Sin embargo, todavía se está investigando cómo estas interacciones se traducen en enfermedades concretas.
Referencias científicas
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Hillestad ER, van der Meeren A, Nagaraja BH, et al. Gut bless you: The microbiota-gut-brain axis in irritable bowel syndrome. World Journal of Gastroenterology. 2022;28:412-431.
Si presentas síntomas digestivos persistentes junto con sensibilidad a diferentes alimentos o sustancias, es importante realizar una valoración individualizada antes de iniciar varias dietas de exclusión simultáneamente.
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Vaya, gracias por estos tips tan valiosos, los aprovechare al maximo, saludos.
Gracias Ángel, un abrazo!