El sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO) se produce cuando existe una cantidad o composición anormal de bacterias en el intestino delgado asociada a síntomas gastrointestinales.
Hinchazón, gases, dolor abdominal, diarrea o alteraciones del ritmo intestinal son algunas de sus manifestaciones más frecuentes, aunque estos síntomas también aparecen en otros trastornos digestivos.
El tratamiento del sobrecrecimiento bacteriano no consiste únicamente en reducir las bacterias.
Es importante identificar qué ha favorecido su aparición, tratar la causa cuando sea posible, corregir posibles déficits nutricionales y adaptar la alimentación para mejorar los síntomas sin mantener restricciones innecesarias.
Actualizado en septiembre de 2026 según la evidencia disponible.
Qué es el sobrecrecimiento bacteriano o SIBO
SIBO son las siglas de Small Intestinal Bacterial Overgrowth o sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado.
Normalmente, el intestino dispone de diferentes mecanismos que limitan la proliferación excesiva de microorganismos, entre ellos la motilidad intestinal, el ácido gástrico, las secreciones digestivas, la anatomía del aparato digestivo y el sistema inmunitario.
Cuando alguno de estos mecanismos se altera puede favorecerse una acumulación anormal de bacterias en el intestino delgado.
Síntomas del sobrecrecimiento bacteriano
Los síntomas del SIBO son poco específicos y pueden variar considerablemente de una persona a otra.
Los más frecuentes son:
- Distensión e hinchazón abdominal.
- Exceso de gases y flatulencias.
- Dolor o molestias abdominales.
- Diarrea o heces blandas.
- Estreñimiento en determinados patrones de sobrecrecimiento.
- Náuseas o digestiones pesadas.
- Sensación de plenitud después de comer.
En casos más importantes puede existir malabsorción, pérdida de peso, esteatorrea o déficits nutricionales, como déficit de vitamina B12, hierro u otros micronutrientes.
Estos síntomas también pueden aparecer en síndrome de intestino irritable, enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal, intolerancias alimentarias, insuficiencia pancreática y otros trastornos digestivos.
Por eso, tener gases o hinchazón no significa necesariamente tener SIBO.
Causas y factores de riesgo del sobrecrecimiento bacteriano
El SIBO puede aparecer cuando se alteran los mecanismos que normalmente controlan la cantidad de microorganismos presentes en el intestino delgado.
Entre los principales factores predisponentes se encuentran:
- Alteraciones importantes de la motilidad gastrointestinal.
- Gastroparesia.
- Diabetes con afectación de la motilidad digestiva.
- Esclerosis sistémica.
- Enfermedad de Parkinson.
- Determinadas cirugías digestivas.
- Adherencias, estenosis, divertículos o alteraciones anatómicas intestinales.
- Enfermedad celíaca.
- Enfermedad inflamatoria intestinal en determinados pacientes.
- Pancreatitis crónica.
- Cirrosis.
- Uso de determinados medicamentos capaces de modificar el tránsito gastrointestinal.
La hipoclorhidria o disminución de la secreción de ácido gástrico también puede favorecer el sobrecrecimiento en determinados pacientes, aunque debe valorarse dentro del contexto clínico.
Cómo se diagnostica el sobrecrecimiento bacteriano
El diagnóstico no debería realizarse exclusivamente a partir de los síntomas.
El cultivo de aspirado del intestino delgado se ha utilizado tradicionalmente como método diagnóstico de referencia, pero es invasivo y presenta importantes dificultades de estandarización.
En la práctica clínica se utilizan principalmente las pruebas de aliento con glucosa o lactulosa, que miden gases generados por el metabolismo microbiano.
Los principales gases analizados son:
- Hidrógeno (H2).
- Metano (CH4).
Actualmente existen también pruebas capaces de medir sulfuro de hidrógeno, aunque su utilización y criterios de interpretación están menos estandarizados.
Limitaciones del test de aliento
Los test de aliento son pruebas útiles en determinados contextos, pero no son perfectos.
Factores como el tránsito intestinal, el sustrato empleado, la preparación previa o determinadas alteraciones anatómicas pueden modificar el resultado.
Por ello, la investigación reciente insiste en evitar interpretar un test positivo de forma aislada y en relacionarlo siempre con los síntomas, antecedentes y factores predisponentes del paciente.
SIBO de hidrógeno, metano y sulfuro
No todos los patrones de sobrecrecimiento intestinal son iguales.
Actualmente es importante diferenciar el SIBO bacteriano del IMO (Intestinal Methanogen Overgrowth), ya que el metano es producido por arqueas y no por bacterias.
Además, se está estudiando cada vez más el papel del sulfuro de hidrógeno en determinados perfiles digestivos.
Para no duplicar información, puedes consultar nuestra guía específica sobre tipos de SIBO: hidrógeno, IMO y sulfuro de hidrógeno.
Tratamiento del sobrecrecimiento bacteriano
El tratamiento debe ser individualizado y tiene varios objetivos:
- Reducir el sobrecrecimiento microbiano cuando está indicado.
- Identificar y tratar la causa que ha favorecido su aparición.
- Mejorar los síntomas digestivos.
- Corregir posibles déficits nutricionales.
- Reducir el riesgo de recaídas.
Antibióticos para el SIBO
Los antibióticos pueden formar parte del tratamiento en pacientes seleccionados y deben ser prescritos por un médico.
La rifaximina es uno de los antibióticos más estudiados para el SIBO, aunque la elección del tratamiento depende de la situación clínica, tipo de sobrecrecimiento, síntomas, factores predisponentes y tratamientos previos.
Cuando el problema reaparece repetidamente, es especialmente importante investigar por qué se está produciendo la recurrencia en lugar de limitarse a repetir ciclos de tratamiento.
Dieta para el sobrecrecimiento bacteriano
La alimentación puede resultar muy útil para controlar los síntomas digestivos, pero conviene diferenciar entre mejorar gases e hinchazón y erradicar el sobrecrecimiento.
No existe actualmente una dieta específica que haya demostrado por sí sola eliminar el SIBO.
El objetivo nutricional debe ser mejorar la tolerancia digestiva manteniendo una alimentación lo más completa y variada posible.
Dieta baja en FODMAP para SIBO
Una de las estrategias más utilizadas cuando predominan gases, hinchazón y dolor abdominal es una dieta baja en FODMAP.
FODMAP son las siglas de Fermentable Oligosaccharides, Disaccharides, Monosaccharides And Polyols: hidratos de carbono de cadena corta que pueden absorberse de forma incompleta y ser fermentados por la microbiota intestinal.
La dieta baja en FODMAP cuenta con evidencia fundamentalmente para el control de síntomas del síndrome de intestino irritable, especialmente dolor, hinchazón y alteraciones del hábito intestinal. Su utilización en pacientes con SIBO se plantea sobre todo como estrategia sintomática y no como método demostrado de erradicación del sobrecrecimiento.
La dieta baja en FODMAP no debe mantenerse indefinidamente
Una dieta excesivamente restrictiva durante mucho tiempo puede reducir innecesariamente la variedad alimentaria.
Cuando se utiliza una estrategia baja en FODMAP, se recomienda estructurarla en varias fases:
- Reducción: retirada temporal de los FODMAP que generan mayor sintomatología.
- Reintroducción: incorporación progresiva de diferentes grupos y cantidades.
- Personalización: mantenimiento únicamente de las restricciones que realmente sean necesarias.
El objetivo final es recuperar la mayor variedad dietética posible con buena tolerancia digestiva.
Alimentos que pueden generar más síntomas
La tolerancia a los FODMAP depende mucho de la cantidad consumida, entre los grupos que pueden generar más síntomas en determinadas personas se encuentran:
- Fructanos: ajo, cebolla, puerro y determinadas cantidades de trigo y centeno.
- Galacto-oligosacáridos: presentes principalmente en algunas legumbres.
- Exceso de fructosa: miel y determinadas frutas.
- Lactosa: especialmente cuando existe malabsorción de lactosa.
- Polioles: sorbitol, manitol, maltitol y xilitol, entre otros.
Esto no significa que todos estos alimentos tengan que eliminarse en todas las personas con sobrecrecimiento bacteriano.
¿Hay que eliminar la lactosa si tienes SIBO?
No necesariamente.
En determinadas personas puede existir una disminución de la actividad de la lactasa y una peor tolerancia temporal a la lactosa. Sin embargo, tener SIBO no implica automáticamente tener intolerancia a la lactosa.
La restricción debe plantearse según síntomas y tolerancia individual.
Puedes ampliar información en nuestro artículo sobre intolerancia a la lactosa.
¿Hay que eliminar el gluten?
No de forma sistemática.
El trigo contiene fructanos, por lo que reducir determinadas cantidades de trigo puede mejorar los síntomas durante una dieta baja en FODMAP.
Esto no significa necesariamente que exista un problema con el gluten.
Una dieta estrictamente sin gluten está indicada fundamentalmente en personas con enfermedad celíaca u otras indicaciones clínicas concretas.
Ejemplo de menú para SIBO
Este menú es únicamente orientativo y para la primera fase del tratamiento nutricional.
La alimentación debe adaptarse a las necesidades energéticas, síntomas, tolerancia digestiva y estado nutricional de cada persona.
| Desayuno | Yogur natural sin lactosa con arándanos y nueces.
Tortita de arroz o pan sin gluten con huevo, pavo o jamón. |
|---|---|
| Comida | Arroz o patata con calabacín y zanahoria.
Pollo, pavo, pescado o huevos. Fruta tolerada en una ración adecuada. |
| Merienda | Yogur sin lactosa con 2 nueces. Otra opción: 1 fruta tolerada, 2 lonchas de fiambre magro y 2 nueces. |
| Cena | Merluza, lubina, pollo o tortilla francesa.
Arroz, patata o quinoa. Calabacín, berenjena, zanahoria o espinacas según tolerancia. |
¿Funcionan los probióticos para el sobrecrecimiento bacteriano?
La evidencia disponible sobre probióticos y SIBO continúa siendo heterogénea.
No existe actualmente una cepa o combinación concreta que pueda recomendarse de forma universal para erradicar el sobrecrecimiento bacteriano.
Algunas personas pueden experimentar mejoría de determinados síntomas, mientras que otras pueden notar un aumento de gases o distensión abdominal.
Por ello, su utilización debe individualizarse.
Prebióticos y fibra
Los prebióticos son sustratos utilizados selectivamente por determinados microorganismos intestinales y pueden ejercer efectos beneficiosos sobre la microbiota.
Sin embargo, algunas fibras muy fermentables pueden aumentar inicialmente los gases en personas con elevada sensibilidad digestiva.
Esto no significa que deban eliminarse de forma permanente. Una vez controlados los síntomas puede resultar conveniente reintroducir progresivamente diferentes fuentes de fibra según tolerancia.
Enzimas digestivas y suplementos para el SIBO
Enzimas digestivas, berberina, alicina, aceite de orégano y otros productos de fitoterapia se promocionan con frecuencia para el tratamiento del SIBO.
Sin embargo, la evidencia clínica disponible es mucho más limitada que para las estrategias terapéuticas convencionales y no deberían considerarse sustitutos del diagnóstico y tratamiento médico.
La suplementación puede estar indicada cuando existe un déficit nutricional concreto o una necesidad individual, pero no existe un protocolo universal válido para todas las personas con sobrecrecimiento bacteriano.
Por qué vuelve el sobrecrecimiento bacteriano
Las recurrencias pueden aparecer si continúa presente el mecanismo que inicialmente facilitó el sobrecrecimiento.
En pacientes con SIBO recurrente conviene valorar especialmente:
- Alteraciones de la motilidad intestinal.
- Estreñimiento persistente.
- Alteraciones anatómicas o cirugías digestivas previas.
- Enfermedades digestivas o sistémicas predisponentes.
- Determinados medicamentos.
- Estado nutricional y posibles déficits.
Por ello, tratar únicamente los microorganismos sin abordar el factor predisponente puede favorecer que los síntomas reaparezcan.
SIBO de sulfuro de hidrógeno
El sulfuro de hidrógeno (H₂S) es otro gas producido por el metabolismo microbiano intestinal y se está estudiando por su posible relación con determinados perfiles de síntomas, especialmente diarrea y urgencia intestinal.
Su diagnóstico y tratamiento están todavía menos estandarizados que los de hidrógeno y metano.
Puedes ampliar información en nuestro artículo específico sobre SIBO de sulfuro de hidrógeno.
Cuándo consultar
Consulta con un profesional sanitario si los síntomas digestivos son persistentes y especialmente si aparecen signos de alarma como:
- Pérdida de peso involuntaria.
- Anemia.
- Sangrado digestivo.
- Diarrea persistente o nocturna.
- Esteatorrea.
- Fiebre.
- Déficits nutricionales.
- Dolor abdominal intenso o progresivo.
Cómo abordar el sobrecrecimiento bacteriano
El tratamiento del sobrecrecimiento bacteriano o SIBO debe combinar un diagnóstico adecuado, la búsqueda de posibles factores predisponentes, el tratamiento médico cuando sea necesario y una pauta nutricional adaptada a los síntomas y necesidades de cada persona.
La alimentación debe ayudar a recuperar el confort gastrointestinal sin mantener restricciones innecesarias. Cuando se utiliza una dieta baja en FODMAP, la reintroducción progresiva de alimentos forma parte del tratamiento nutricional.
Si necesitas una pauta nutricional adaptada a tu caso, podemos valorar tus síntomas, antecedentes, tratamientos y tolerancia digestiva para diseñar una estrategia personalizada.

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