En nuestro artículo sobre hipotiroidismo autoinmune y tiroiditis de Hashimoto explicamos qué es esta enfermedad, cuáles son sus síntomas y cómo se diagnostica.
En este post nos centramos en otro aspecto: qué podemos hacer desde la alimentación, la nutrición y el estilo de vida para complementar el tratamiento de Hashimoto.
Cuando la tiroiditis de Hashimoto provoca hipotiroidismo, la levotiroxina continúa siendo el tratamiento de referencia.
La nutrición no sustituye a la medicación, pero sí puede ayudarnos a corregir déficits, mejorar la composición corporal, cuidar la salud metabólica y actuar sobre factores que pueden intensificar síntomas como el cansancio.
Hashimoto: tratamiento natural complementario
Hashimoto es una enfermedad autoinmune y no existe una dieta capaz de «desactivar» por sí sola la autoinmunidad. Sin embargo, hay varios factores que merece la pena revisar:
-Calidad global de la alimentación.
-Posibles déficits de vitamina D, hierro, vitamina B12, zinc o selenio.
-Exceso de peso y grasa abdominal.
-Salud digestiva y enfermedades asociadas, como la celiaquía.
-Actividad física y masa muscular.
-Sueño y estrés.
-Medicamentos que pueden afectar a determinados nutrientes.
-Correcta absorción de la levotiroxina.
En Dieta Coherente trabajamos estos factores de forma individualizada, evitando tanto los déficits como el uso indiscriminado de suplementos.
Alimentación en la tiroiditis de Hashimoto
Alimentación con perfil antiinflamatorio
Como punto de partida recomendamos una alimentación de estilo mediterráneo, rica en verduras, frutas, legumbres, pescado, frutos secos, aceite de oliva virgen extra y alimentos poco procesados.
El tejido adiposo, especialmente la grasa visceral, es metabólicamente activo y produce mediadores inflamatorios. Por eso, cuando existe exceso de grasa abdominal, mejorar la composición corporal puede contribuir a mejorar el contexto metabólico general.
También prestamos atención a la sensibilidad a la insulina, la calidad de los hidratos y la combinación de alimentos, adaptando la pauta al peso, actividad física y situación metabólica.
Si además necesitas perder peso, puedes consultar nuestra dieta para adelgazar con hipotiroidismo, donde explicamos las distintas fases de Dieta Coherente.
Omega-3
Los pescados azules como sardina, caballa, salmón o bonito aportan los ácidos grasos omega-3 EPA y DHA.
Por su papel en la regulación de los procesos inflamatorios, interesa asegurar una ingesta adecuada, preferentemente a través de la alimentación.
La suplementación puede valorarse cuando el consumo de pescado es insuficiente o existe otra indicación, al tratarse de una patología autoinmune.
Hashimoto y gluten
La tiroiditis de Hashimoto se asocia con mayor frecuencia a la enfermedad celíaca. En las personas con celiaquía, retirar completamente el gluten es imprescindible.
Sin embargo, actualmente no existe suficiente evidencia para recomendar una dieta sin gluten a todas las personas con Hashimoto que no presentan celiaquía.
En mi experiencia clínica, retirar el gluten en fases iniciales favorece la mejoría sintomática.
Microbiota, intestino y Hashimoto
Existe un creciente interés científico por la relación entre microbiota intestinal, función de barrera y sistema inmunitario.
Es un área de investigación muy interesante sobre el efecto de la «permeabilidad intestinal» sobre la incidencia y la evolución del Hashimoto. Por lo que solemos recomendar siempre revisar la salud y función intestinal.
Para cuidar la salud digestiva, también recomendamos consumir suficiente fibra, incluir alimentos vegetales variados y tratar las patologías digestivas cuando existan síntomas.
Nutrientes importantes en Hashimoto
Vitamina B12
En algunas personas con Hashimoto existe mayor riesgo de déficit de vitamina B12 por la coexistencia de gastritis autoinmune, anemia perniciosa, celiaquía o problemas de absorción.
También conviene prestar atención a la B12 en personas veganas y en quienes toman durante periodos prolongados medicamentos como metformina o inhibidores de la bomba de protones (omeprazol o pantoprazol).
Su déficit puede provocar cansancio, anemia o síntomas neurológicos que pueden confundirse con los propios del hipotiroidismo o con una demencia.
Vitamina D
Los niveles bajos de vitamina D aparecen con frecuencia en personas con enfermedades autoinmunes, incluida la tiroiditis de Hashimoto.
Algunos estudios han observado reducciones en los títulos de anticuerpos tiroideos después de corregir el déficit de vitamina D, aunque esto no significa que la vitamina D cure el Hashimoto.
Cuando existe riesgo de déficit, conviene determinar la 25-OH-vitamina D y ajustar la suplementación de forma individualizada.
Nuestra opción preferida es la vitamina d3+k2 para optimizar la llegada de calcio al hueso y reducir el riesgo de cálculos.
Hierro y ferritina
El hierro participa en la síntesis de las hormonas tiroideas. Además, la ferropenia puede producir fatiga, debilidad, intolerancia al ejercicio y caída del cabello, síntomas que pueden superponerse a los del hipotiroidismo.
Conviene prestar especial atención a la ferritina en mujeres con menstruaciones abundantes, embarazo, dietas restrictivas o síntomas compatibles con déficit de hierro.
Si tomas hierro y levotiroxina, deben administrarse separados porque el hierro puede disminuir la absorción del medicamento.
Zinc
El zinc participa en numerosos procesos relacionados con el metabolismo hormonal y la función inmunitaria.
Pescado, marisco, huevos, carne, legumbres, frutos secos y semillas ayudan a cubrir sus necesidades.
Selenio
El selenio tiene especial interés en la función tiroidea. Forma parte de enzimas implicadas en la conversión de T4 en T3 y de sistemas antioxidantes que protegen el tejido tiroideo.
Algunos metaanálisis han observado una reducción de los anticuerpos anti-TPO y pequeños cambios en TSH con la suplementación en determinados pacientes con Hashimoto, aunque los resultados sobre T3, T4 y evolución clínica no son uniformes.
Yodo y Hashimoto
Uno de los errores más frecuentes es pensar que, como la tiroides utiliza yodo, cuanto más tomemos mejor funcionará.
El yodo es imprescindible, pero un exceso puede favorecer alteraciones tiroideas en personas susceptibles.
Por eso no recomendamos suplementos de yodo, Fucus, kelp ni preparados concentrados de algas para intentar «activar la tiroides» sin indicación profesional.
Esto no significa eliminar los alimentos que contienen yodo de forma natural. El objetivo es conseguir un aporte adecuado y evitar tanto el déficit como el exceso.
Coenzima Q10 y cansancio
La coenzima Q10 participa en la producción mitocondrial de energía, pero actualmente no existe evidencia suficiente para recomendarla específicamente como tratamiento del Hashimoto.
Puede valorarse en situaciones concretas, especialmente en personas que toman medicamentos como las estatinas o cuando existen otros motivos clínicos para considerar su uso.
Ante un cansancio persistente, conviene revisar la función tiroidea, ferritina, vitamina B12, vitamina D, sueño, alimentación, actividad física y otros posibles factores.
Ejercicio, masa muscular y sensibilidad a la insulina
El ejercicio es una parte fundamental del abordaje. Combinar actividad aeróbica con entrenamiento de fuerza ayuda a mantener la masa muscular, mejorar la composición corporal y favorecer la sensibilidad a la insulina.
Esto cobra especial importancia cuando existe dificultad para adelgazar o cuando el hipotiroidismo coincide con menopausia, sedentarismo o pérdida progresiva de masa muscular.
Estrés y descanso
El estrés no es la causa de Hashimoto, pero un estrés crónico y un descanso insuficiente pueden empeorar el cansancio, el apetito, la percepción de los síntomas y la adherencia a los hábitos saludables.
Por eso recomendamos mantener horarios relativamente regulares, dormir suficiente y reservar tiempo para actividad física, descanso y estrategias de manejo del estrés.
Qué revisamos en Dieta Coherente
En una persona con Hashimoto no nos centramos únicamente en una analítica o en un suplemento. Valoramos:
- Control adecuado de la función tiroidea.
- Absorción y horario de la levotiroxina.
- Calidad de la alimentación.
- Sensibilidad a la insulina y composición corporal.
- Niveles de hierro, ferritina, B12 o vitamina D cuando esté indicado.
- Aporte de zinc, selenio y yodo.
- Salud digestiva y posible celiaquía u otras patologías asociadas.
- Actividad física y masa muscular.
- Calidad del sueño y nivel de estrés.
El objetivo es complementar el tratamiento médico, corregir déficits y mejorar la salud metabólica y la calidad de vida, no sustituir la levotiroxina ni perseguir que los anticuerpos lleguen necesariamente a cero.
Mi experiencia en Hashimoto y nutrición
Soy Amil López Viéitez, doctora en Farmacia y nutricionista, y he desarrollado este enfoque con mayor profundidad en mi libro Hipotiroidismo. Cómo vencer el cansancio, la dificultad para adelgazar y otros síntomas.
En él abordo la alimentación, el cansancio, la composición corporal, los principales nutrientes y las estrategias prácticas para convivir mejor con el hipotiroidismo y la enfermedad de Hashimoto.
Fuentes
- Huwiler VV, et al. Selenium Supplementation in Patients with Hashimoto Thyroiditis: A Systematic Review and Meta-Analysis of Randomized Clinical Trials. Thyroid. 2024;34(3):295-313.
- Osowiecka K, Myszkowska-Ryciak J. The Influence of Nutritional Intervention in the Treatment of Hashimoto’s Thyroiditis: A Systematic Review. Nutrients. 2023;15(4):1041.
- Effects of vitamin D supplementation on autoantibodies and thyroid function in patients with Hashimoto’s thyroiditis: a systematic review and meta-analysis. Medicine. 2024.
- Effects of Gluten-Free Diet in Non-Celiac Hashimoto’s Thyroiditis: A Systematic Review and Meta-Analysis. Nutrients. 2025.
- British Thyroid Foundation. Diets and supplements for thyroid disorders.
¿Tienes Hashimoto y dudas sobre alimentación o suplementación? Déjanos un comentario y nuestros nutricionistas intentarán orientarte.
Recuerda que puedes seguirnos a través de nuestras Redes Sociales como Facebook, X, Pinterest, Instagram o nuestro Canal de YouTube.

Deja una respuesta