El etiquetado de los alimentos y bebidas es un tema recurrente, cada cierto tiempo sufre cambios para que sean más claros y aporten más información al cosumidor. En este artículo hablaremos del Nutriscore.
El Nutriscore fue anunciada por la Ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, María Luisa Carcedo, el 12 de noviembre de 2018, aprovechando que era el Día Mundial de la lucha contra la Obesidad.
Qué es Nutriscore
Muchos de los consumidores se quejan de que es muy difícil leer las etiquetas, tanto por el tamaño, como por el contenido, porque se necesita de un mínimo de conocimientos nutricionales para poder entenderlas.
Con este nuevo modelo, se implantará una etiqueta de 5 colores asociados a 5 letras (A, B, C, D y E) en función de la calidad del alimento, siendo A la mayor calidad y E la de menor calidad. También se conoce como el logotipo de los 5 colores o 5C.
NutriScore parece a priori, un logotipo de fácil comprensión, con su uso debiera ser más fácil saber la calidad nutricional de la cesta de la compra.
Cómo se calcula Nutriscore
Para definir cómo va a ser la etiqueta de un producto se aplica un algoritmo que se empezó a desarrollar en Gran Bretaña en 2005. Este algoritmo es universal para todos los productos alimenticios y tiene «adaptaciones para bebidas, materias grasas y quesos».
En cada producto se analiza el contenido en azúcares, grasas saturadas, sal, calorías, fibra y proteínas, en base a 100 g de producto. Si quieres profundizar en este tema pincha aquí.
Cómo se interpreta Nutriscore
Ver si un producto que compras es más o menos «sano», es tan fácil cómo ver qué letra está resaltada. Al aplicar el algoritmo, se obtiene como resultado una letra que califica al alimento o bebida. La mejor letra es la A y la peor sería la E. Puedes ver cómo se presentará en la etiqueta en la siguiente infografía.
Diferencias entre Nutriscore y otros etiquetados
ENL (Etiquetado Nutricional Evolucionado)
Divide los alimentos y bebidas en un semáforo de 3 colores: rojo, amarillo y verde que indican si un producto es mejor o peor en función de la cantidad de determinados nutrientes presentes en ellos.
Sus impulsores han sido cinco gigantes de la industria: Nestlé, PepsiCo, Coca-Cola, Mondélez y Unilever, que pretenden adelantarse a una posible directiva europea.
El etiquetado ENL está basado en la ración y no en los valores por 100 g, por lo que puede generar confusión o contradicciones con otros sistemas de etiquetado y hace más difícil la comparación entre distintas marcas si no aplican el mismo sistema de etiquetado.
CDO (Cantidad Diaría Orientativa)
Son recomendaciones generales para una persona tipo que realiza una actividad ligera o moderada. Para una mujer adulta se estiman en 2.000 kcal, para los hombres ascienden a 2.500 kcal. A partir de estos valores se estiman las cantidaes diarias recomendadas de los distintos nutrientes.
Ambos centran su análisis en cuatro y cinco nutrientes respectivamente, mientras que Nutriscore tiene en cuenta además, otros beneficios para la salud (fibra, proteína, cantidad de fruta, verdura, frutos secos y legumbres) y los ingredientes que se deben reducir o controlar (calorías, azúcares simples, grasas saturadas y sal).
Qué países usan Nutriscore en sus productos
En Francia, donde fue impulsado en enero de 2017, ya está presente en todos los supermercados. Se van a sumar Bélgica, Portugal y ahora también España.
Implantación en España
Para su implantación en España, se ha aprobado un Real Decreto que modificó la vigente ley del etiquetado.
Actualmente, la etiqueta frontal es un sistema voluntario que los estados europeos pueden utilizar o no, a pesar de que la OMS lo recomienda.
En España ya hay algún supermercado que lo está aplicando, puedes ver en la foto cómo es el resultado final, seguro que una imagen vale más que mil palabras…
Conclusiones sobre el etiquetado frontal
Se estima que el 60% de los alimentos de la cesta de la compra son procesados o envasados. Esta nueva forma de etiquetar los productos es en principio positiva, es fácil de entender y eso redundará en una mejor salud.
Es posible que la industria alimentaria modifique la composición de sus productos envasados para mejorar su «clasificación nutriscore», pues el consumidor, ante dos productos de la misma categoría, se decantará, a un precio similar, por el que mejor clasificación tenga.
Es decir, el verde oscuro o el claro mejor que el naranja o rojo, lo que redundará en una mayor densidad de nutrientes y menor presencia de ingredientes menos saludables.
Errores habituales que pueden confundir al consumidor sobre el Nutri-Score
Creer que los productos con Nutri-Score son mejores que los que no lo tienen: la presencia del etiquetado es voluntaria y depende de la decisión de cada fabricante.
Por lo tanto, un producto sin Nutri-Score no es necesariamente menos saludable que uno que lo muestra.
Comparar productos de diferentes categorías: Nutri-Score está diseñado para comparar alimentos dentro de la misma categoría. Comparar, por ejemplo, una galleta con una conserva de verduras utilizando este sistema no es adecuado y puede llevar a conclusiones erróneas.
Asumir que una calificación ‘A’ o ‘B’ siempre es mejor que una ‘C’: un producto con una calificación ‘A’ o ‘B’ no es automáticamente más saludable que uno con una ‘C’.
Por ejemplo, una mahonesa light podría tener una mejor calificación que una versión regular, pero esto no implica necesariamente que sea una opción más saludable en términos absolutos.
Descartar productos que no exhiben el Nutri-Score: muchos alimentos frescos o mínimamente procesados, como el pan artesanal, están exentos de llevar este etiquetado. No tener el Nutri-Score no indica que el producto sea menos saludable.
No revisar la información nutricional detallada: confiar únicamente en la calificación del Nutri-Score puede llevar a pasar por alto detalles importantes.
Es esencial leer la lista de ingredientes y la tabla nutricional para comprender completamente el contenido del producto.
Priorizar alimentos con calificación ‘A’ sobre alimentos frescos: la alimentación debe basarse principalmente en alimentos frescos o mínimamente procesados, que a menudo no llevan ninguna clasificación.
Por ejemplo, elegir un pan de molde con calificación ‘A’ en lugar de una barra de pan fresco solo porque el primero tiene el etiquetado puede no ser la mejor decisión.
Paradojas del algoritmo Nutriscore
Como los valores se calculan por 100 g de producto y tiene mayor peso en el algoritmo, el valor calórico total del alimento, que las ventajas de las grasas saludables del aceite de oliva, aparecen ciertas incongruencias. Como puedes ver en la infografía tendría «mejor nota» una Coca-cola Zero que el aceite de oliva virgen extra.
Otro caso curioso son los cereales de desayuno y los zumos comerciales. Son altos en azúcares por lo que darían una puntuación mala (roja), pero por su contenido alto en fibra o en fruta, respectivamente, que les confiere puntuación verde, se quedan en la zona amarilla, lo que puede sugerir al consumidor que su consumo es recomendable.
En cualquier caso, aunque el etiquetado frontal implante este nuevo sistema, para que puedas elegir entre distintas opciones de alimentos procesados, por ejemplo entre dos tipos de yogur, te queremos recordar que lo mejor es que tu alimentación se base en alimentos frescos, naturales y de temporada, que no necesitan ninguna etiqueta.
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