Cuando hablamos de tipos de SIBO solemos clasificarlos según el patrón de gases detectado en las pruebas de aliento.
Sin embargo, la terminología ha evolucionado: no todo lo que popularmente se denomina “SIBO de metano” es realmente un sobrecrecimiento bacteriano y conceptos como LIBO todavía tienen una evidencia y unos criterios diagnósticos mucho menos consolidados.
En este artículo aclaramos las diferencias entre SIBO con predominio de hidrógeno, sobrecrecimiento intestinal de metanógenos (IMO), patrones asociados a sulfuro de hidrógeno (H₂S) y LIBO.
Actualizado en septiembre de 2026 según la evidencia disponible.
Qué es el SIBO
El SIBO (Small Intestinal Bacterial Overgrowth) se caracteriza por una cantidad o composición anormal de bacterias en el intestino delgado asociada a síntomas gastrointestinales.
Puede aparecer cuando se alteran mecanismos que normalmente limitan el crecimiento bacteriano, como la motilidad intestinal, la anatomía del tubo digestivo, la secreción gástrica o determinadas enfermedades digestivas o sistémicas.
Los síntomas más frecuentes son hinchazón, distensión abdominal, gases, dolor abdominal, diarrea o alteraciones del ritmo intestinal. En casos importantes también puede existir malabsorción y déficits nutricionales.
SIBO con predominio de hidrógeno
El hidrógeno (H₂) se genera cuando determinadas bacterias fermentan carbohidratos que llegan al intestino.
En las pruebas de aliento con glucosa o lactulosa, un aumento precoz del hidrógeno puede apoyar el diagnóstico de SIBO cuando existe una situación clínica compatible.
Se utiliza habitualmente como criterio un aumento de 20 ppm o más respecto al valor basal durante los primeros 90 minutos, aunque la interpretación del test debe realizarse teniendo en cuenta el sustrato utilizado, el tránsito intestinal y el protocolo del laboratorio.
El predominio de hidrógeno se ha relacionado con mayor frecuencia con:
- Diarrea o heces blandas.
- Distensión abdominal.
- Gases.
- Dolor abdominal.
- Urgencia intestinal en algunos pacientes.
Estos síntomas no son específicos y también pueden aparecer en síndrome de intestino irritable, intolerancias alimentarias y otras patologías digestivas.
SIBO de metano o IMO: no son exactamente lo mismo
El término “SIBO de metano” continúa utilizándose coloquialmente, pero actualmente es más correcto hablar de IMO (Intestinal Methanogen Overgrowth).
La razón es que el metano no lo producen bacterias sino arqueas metanógenas, especialmente Methanobrevibacter smithii. Además, estos microorganismos pueden encontrarse tanto en el intestino delgado como en el colon.
Una concentración de metano igual o superior a 10 ppm en una prueba de aliento se utiliza habitualmente como criterio compatible con IMO.
El metano se asocia especialmente con:
- Estreñimiento.
- Tránsito intestinal más lento.
- Hinchazón abdominal.
- Sensación de evacuación incompleta.
Por tanto, desde un punto de vista científico, es preferible diferenciar SIBO bacteriano e IMO en lugar de considerarlos exactamente la misma entidad.
SIBO de sulfuro de hidrógeno
El sulfuro de hidrógeno (H₂S) es otro gas producido por el metabolismo microbiano intestinal. En cantidades fisiológicas participa en distintas funciones celulares, pero una producción microbiana elevada se está estudiando por su relación con determinados perfiles de disbiosis y síntomas intestinales.
Entre los microorganismos asociados a una mayor producción de H₂S se han descrito géneros como Desulfovibrio y Fusobacterium, aunque el metabolismo del sulfuro es mucho más complejo que la presencia de una única bacteria.
Los estudios han relacionado niveles elevados de H₂S especialmente con:
- Diarrea.
- Urgencia intestinal.
- Dolor abdominal.
- Distensión y gases.
El olor característico a azufre puede aparecer, pero no permite diagnosticar por sí solo un sobrecrecimiento productor de sulfuro de hidrógeno.
Además, la medición de H₂S todavía no está incluida en todas las pruebas de aliento y sus criterios diagnósticos están menos estandarizados que los del hidrógeno y el metano.
Si quieres profundizar específicamente en este patrón, puedes consultar nuestro artículo sobre SIBO de sulfuro de hidrógeno: síntomas, diagnóstico y alimentación.
Diferencias entre hidrógeno, metano y sulfuro de hidrógeno
| Patrón | Microorganismos/gas | Manifestación más asociada | Terminología |
|---|---|---|---|
| Hidrógeno | Bacterias productoras de H₂ | Diarrea, gases, distensión | SIBO |
| Metano | Arqueas productoras de CH₄ | Estreñimiento y tránsito lento | IMO |
| Sulfuro de hidrógeno | Microorganismos con metabolismo productor de H₂S | Mayor asociación con diarrea y urgencia | Patrón H₂S en investigación y creciente caracterización |
¿Qué es el LIBO?
LIBO significa Large Intestinal Bacterial Overgrowth y hace referencia a un posible sobrecrecimiento o desequilibrio bacteriano localizado predominantemente en el intestino grueso.
No es un tipo de SIBO, porque SIBO se refiere específicamente al intestino delgado.
El concepto LIBO aparece cada vez más en publicaciones sobre disbiosis intestinal, pero sigue estando mucho menos caracterizado y carece de criterios diagnósticos clínicos estandarizados. Por ello no debería diagnosticarse únicamente a partir de síntomas digestivos o de un test convencional de aliento.
¿Pueden coexistir varios patrones?
Sí. La producción intestinal de gases es resultado de interacciones entre distintos microorganismos.
El hidrógeno producido por unas bacterias, por ejemplo, puede ser utilizado por arqueas metanógenas para generar metano o participar en otras rutas metabólicas. Por tanto, los perfiles de gases no deben entenderse como compartimentos completamente independientes.
Cómo se diagnostican los diferentes tipos de sobrecrecimiento
Las pruebas de aliento con glucosa o lactulosa son las técnicas no invasivas más utilizadas para valorar SIBO e IMO.
Actualmente se recomienda medir al menos hidrógeno y metano simultáneamente. La medición de sulfuro de hidrógeno está emergiendo, pero todavía no existe el mismo grado de estandarización.
Además, los test de aliento tienen limitaciones. El tránsito orocecal, la preparación previa, el sustrato utilizado y otras variables pueden producir resultados difíciles de interpretar.
Por ello, un resultado de laboratorio siempre debe interpretarse junto con los síntomas, antecedentes y factores predisponentes del paciente.
¿El tratamiento cambia según el tipo?
Puede cambiar, pero el tratamiento no debería establecerse únicamente en función de un gas.
Es necesario valorar también la causa subyacente, la motilidad intestinal, el estreñimiento, cirugías previas, enfermedades asociadas, déficits nutricionales y la respuesta a tratamientos anteriores.
Para no duplicar información en este artículo, puedes consultar nuestra guía específica sobre dieta para el SIBO y su tratamiento.
Preguntas frecuentes sobre los tipos de SIBO
¿El metano es un tipo de SIBO?
No exactamente. Actualmente se recomienda utilizar el término IMO porque el metano lo producen arqueas y el sobrecrecimiento puede encontrarse tanto en el intestino delgado como en el colon.
¿Un test negativo descarta completamente un SIBO?
No. Las pruebas de aliento tienen limitaciones de sensibilidad y especificidad y deben interpretarse dentro del contexto clínico.
¿El olor de los gases permite saber qué tipo de SIBO tienes?
No. Aunque el H₂S puede generar un olor característico, el olor de las flatulencias no constituye una prueba diagnóstica.

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