El denominado SIBO de sulfuro de hidrógeno o SIBO-H₂S es un patrón de sobrecrecimiento microbiano intestinal asociado a una producción aumentada de sulfuro de hidrógeno (H₂S).
Es un área en evolución. A diferencia del hidrógeno y el metano, la medición del H₂S todavía no está incorporada de forma rutinaria en todos los test de aliento y sus criterios diagnósticos y terapéuticos están menos estandarizados.
Actualizado en septiembre de 2026 según la evidencia disponible.
Qué es el sulfuro de hidrógeno intestinal
El sulfuro de hidrógeno es un gas producido tanto por nuestro organismo como por determinados microorganismos de la microbiota intestinal.
En concentraciones fisiológicas actúa como molécula de señalización y participa en diferentes procesos celulares. El problema no es, por tanto, la mera presencia de H₂S, sino un posible desequilibrio entre su producción microbiana y la capacidad del organismo para metabolizarlo.
En determinadas situaciones de disbiosis puede aumentar la actividad de microorganismos capaces de utilizar compuestos de azufre y producir sulfuro.
Qué bacterias producen sulfuro de hidrógeno
Existen diferentes vías microbianas capaces de generar H₂S.
Entre los microorganismos estudiados se encuentran bacterias reductoras de sulfato como algunas especies de Desulfovibrio, pero también otros géneros y bacterias capaces de metabolizar aminoácidos azufrados como cisteína y metionina.
Estudios recientes han relacionado determinadas comunidades enriquecidas en Desulfovibrio y Fusobacterium con una mayor producción de H₂S.
No obstante, encontrar una determinada bacteria en las heces no permite por sí solo diagnosticar un SIBO-H₂S.
Síntomas asociados al sulfuro de hidrógeno
Los síntomas se solapan ampliamente con otros trastornos digestivos y no existe un síntoma exclusivo del SIBO-H₂S.
En los estudios disponibles, una mayor producción de sulfuro de hidrógeno se ha asociado especialmente con:
- Diarrea o heces blandas.
- Urgencia intestinal.
- Dolor abdominal.
- Distensión abdominal.
- Aumento de gases.
Puede existir un olor característico a azufre o “huevo”, pero el olor de las flatulencias o de las heces no permite establecer el diagnóstico.
Asimismo, síntomas como cansancio, cefalea o dificultad de concentración son inespecíficos y no deberían utilizarse de forma aislada para diagnosticar un exceso intestinal de H₂S.
SIBO de sulfuro e intestino irritable
Una de las líneas de investigación más interesantes relaciona los gases intestinales con determinados fenotipos de síndrome de intestino irritable.
Los estudios han encontrado una relación entre metano y estreñimiento, mientras que una mayor producción de H₂S se ha relacionado con perfiles de diarrea.
Esto no significa que todos los pacientes con diarrea tengan SIBO-H₂S ni que todos los pacientes con producción elevada de H₂S presenten exactamente los mismos síntomas.
Cómo se diagnostica el SIBO de sulfuro de hidrógeno
Las pruebas convencionales de SIBO miden principalmente hidrógeno y metano después de ingerir glucosa o lactulosa.
En los últimos años han aparecido sistemas capaces de medir también sulfuro de hidrógeno, pero su disponibilidad es menor y todavía existe menor estandarización respecto a los puntos de corte y su interpretación clínica.
¿Una curva plana de hidrógeno significa SIBO de sulfuro?
No necesariamente.
Tradicionalmente se ha planteado la hipótesis de que una curva muy baja o plana de hidrógeno podría aparecer cuando otros microorganismos consumen el hidrógeno para producir metano o sulfuro.
Sin embargo, una curva plana no permite diagnosticar por sí sola un SIBO de sulfuro de hidrógeno.
El diagnóstico debe integrar la prueba disponible, los síntomas, antecedentes y posibles factores predisponentes.
Dieta para SIBO de sulfuro de hidrógeno
No existe actualmente una “dieta SIBO de sulfuro” validada mediante ensayos clínicos que permita erradicar este patrón microbiano.
Sabemos, sin embargo, que la alimentación puede modificar los sustratos que utiliza la microbiota para producir H₂S.
Entre sus principales fuentes metabólicas se encuentran:
- Aminoácidos azufrados como cisteína y metionina.
- Sulfato y sulfito.
- Taurina procedente, entre otras fuentes, del metabolismo de los ácidos biliares.
¿Hay que eliminar todos los alimentos ricos en azufre?
No. Alimentos como huevos, pescado, carne, legumbres, ajo, cebolla, brócoli o coles contienen distintos compuestos azufrados, pero muchos son también alimentos nutricionalmente interesantes.
No existe evidencia suficiente para recomendar su exclusión sistemática y prolongada a todas las personas con sospecha de SIBO-H₂S.
En pacientes concretos puede probarse una reducción temporal y dirigida de aquellos alimentos que reproducen claramente los síntomas, evitando dietas excesivamente restrictivas.
Proteína, fibra y producción de H₂S
La investigación sobre dieta y sulfuro de hidrógeno sugiere que una mayor llegada de proteína no absorbida al colon puede aumentar determinados procesos de fermentación proteolítica y la producción de compuestos sulfurados.
Sin embargo, esto no significa que debamos hacer una dieta baja en proteínas.
Además, algunos estudios indican que la fibra puede modular la fermentación microbiana y reducir la producción de sulfuro. Por ello, eliminar indiscriminadamente verduras, legumbres y otros alimentos vegetales puede no ser la mejor estrategia a largo plazo.
¿Sirve una dieta baja en FODMAP?
Una dieta baja en FODMAP puede reducir hinchazón, gases y otros síntomas en determinadas personas, especialmente cuando existe un componente de síndrome de intestino irritable.
Pero mejorar los síntomas no equivale a demostrar la eliminación del sobrecrecimiento.
Si se utiliza, la fase restrictiva debería ser temporal y seguida de una reintroducción progresiva para conseguir la mayor variedad alimentaria tolerada.
Tratamiento del SIBO de sulfuro de hidrógeno
A día de hoy no existe un protocolo farmacológico universal específicamente validado para el SIBO-H₂S.
El abordaje debe comenzar por:
- Confirmar que los síntomas requieren estudio de sobrecrecimiento intestinal.
- Descartar otras enfermedades digestivas.
- Identificar factores predisponentes.
- Valorar alteraciones de la motilidad y del ritmo intestinal.
- Adaptar la alimentación a la tolerancia individual.
La necesidad de antibióticos y su elección corresponde al médico y no debería decidirse únicamente por los síntomas o por el olor de los gases.
¿Molibdeno, NAC o vitamina B12 para SIBO de sulfuro?
En internet se proponen con frecuencia suplementos como molibdeno, hidroxocobalamina, NAC o diferentes antimicrobianos vegetales.
Sin embargo, actualmente no existe evidencia clínica suficiente para considerarlos un tratamiento estándar del SIBO-H₂S.
Además, algunos compuestos azufrados pueden modificar los síntomas de forma diferente según el paciente, por lo que no deberían recomendarse de manera automática.
SIBO de sulfuro frente a otros tipos de sobrecrecimiento
El H₂S es solo una parte del metabolismo intestinal de gases. En otros pacientes puede predominar el hidrógeno o existir un sobrecrecimiento de arqueas productoras de metano.
Consulta nuestra guía sobre tipos de SIBO y diferencias entre hidrógeno, IMO y sulfuro de hidrógeno si quieres comparar los distintos patrones.
Para información sobre tratamiento médico y recurrencias puedes consultar nuestra guía de dieta para el SIBO.
Referencias
Sulfide dynamics at the gut-microbiota interface: diet, oxygen and redox interplay. 2026.

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