Pues ya está aquí el verano!!, el calor y el tiempo de ocio invitan a llevar un tipo de vida más relajado y las tentaciones son muchas y más difíciles de evitar. En cuanto aparece el sol, la playa, las terrazas… el paladar nos pide bebidas y comidas frías. Pues bien, una dieta sana y equilibrada no está reñida con poder disfrutar de helados light o de una caña acompañada de una tapa de proteína.

El verano es la época en la que debes recargar tus pilas para que la energía te dure hasta el final del invierno. Es muy importante que desconectes tanto física como emocionalmente, pero al mismo tiempo debes de cuidar un poco la dieta, para que el verano no te deje unos kilos de más. 

Para mantener el tipo en verano y no coger unos kilos de más prueba a tomar helados light y disfruta de tu verano.

Para que puedas disfrutar y saborear uno de los placeres del verano, te dejamos unas recomendaciones sobre los helados.

Tipos de helados

Helado de leche:  tienen un mínimo de 2,5% de materia grasa de origen lácteo y un mínimo de un 6% de extracto seco magro lácteo. Los de leche desnatada deben tener un máximo de 0,30% de materia grasa, estos últimos son más recomendables.

Helados de crema: tienen como mínimo un 2,5% proteína y al menos un 8% de grasa solo de origen lácteo que puede ser nata o manteca.

Helados de agua: su componente principal es el agua. Su valor nutritivo es inferior a los anteriores, excepto que contengan una cantidad significativa de azúcares o fruta. Tienen un mínimo de 12% de extracto seco y se suelen conocer como «polos».

Sorbetes: deben tener como mínimo un 15% de frutas y un 20% de extracto seco total.

Helados a base de bebidas vegetales: hay una gran variedad, arroz, avena, soja, chía, etc. Una buena alternativa a los helados tradicionales si eres vegan@ o intolerante a la lactosa o a las proteínas de la leche. Realmente no se deberían de llamar helados, ya que ese nombre solo se aplica a los productos que tienen un mínimo de 5% de materia grasa y proteínas de origen lácteo. 

Características de los helados dietéticos

Los helados industriales de textura cremosasuelen contener grasas trans, un tipo de grasa que se obtiene por hidrogenación de aceites vegetales (las margarinas tradicionales), o por horneado (galletas rellenas chocolate, pasteles, bollería, comida precocinada, fast food, palomitas para microondas, cereales de desayuno chocolateados…), precocinados (pizzas, empanadillas, croquetas, etc.). Estas grasas son peores que las saturadas a nivel cardiovascular, por eso comprueba en las etiquetas de los helados la ausencia de “aceite vegetal parcialmente hidrogenado” o «aceite de palma».

Los helados artesanos están compuestos por un 40% de leche, por lo que es una forma atractiva para que los niños refuercen sus huesos gracias al calcio y fósforo que aportan. Pero hay que vigilar las etiquetas para seleccionar los que aporten menos materia grasa, azúcar o sirope de glucosa/fructosa, pues aportan calorías vacías que no favorecen una dieta equilibrada.

Recetas de helados light

Para que puedas disfrutar de helados light, sin tener que estar pendiente de las etiquetas, te vamos a proponer varias recetas para que hagas en casa las que más te gusten. Anímate a probar alguna y cuéntanos qué tal te han salido.

Helados light de hielo

Esta es la forma más rápida y sencilla de hacer helados light, seguro que de pequeñ@ ya has hecho tus pinitos. Basta con que hagas zumo o batido de frutas y lo pongas a congelar. Puedes ponerlos en las cubiteras del congelador o en alguno de los recipientes que se venden con formas divertidas.

Recuerda que este tipo de helados light suelen cristalizarse, no quedan tan homogéneos y a veces se acumulan en la punta los componentes más sólidos. Esto lejos de ser un problema, es una ventaja para tu imaginación, ya que puedes poner un poco de fruta para darles un aspecto distinto a cada uno de ellos.

Una idea diferente, aunque un poco más laboriosa, es hacer el helado en varias fases, por ejemplo haz un zumo o batido de fruta y lo pones a congelar; después repite el proceso con otra fruta y lo pones encima y así sucesivamente. Estos helados light son ricos y los favoritos de los peques de la casa.

Helados light con leche o yogurt

Para hacer estos helados light procura usar leche desnatada y si te gustan más dulces puedes edulcorar con stevia, recuerda que es mucho más endulzante que el azúcar, por lo que debes usar una cantidad pequeña.

Helado de melocotón

Ingredientes:

  • 400 g de melocotones frescos maduros
  • 2 cuch sirope de ágave
  • 3 cuch de leche en polvo desnatada
  • 1 vasito leche desnatada

Preparación:

Pela y tritura los melocotones, añade la leche en polvo y remueve bien, añade la leche desnatada y bate. Mételo en envases en el congelador y cuando pasen dos horas lo sacas para ponerle unos palillos. Déjalos hasta el día siguiente en el congelador y disfruta. Esta receta es tan versátil como frutas hay en el mercado.

Helado de fresas

Ingredientes:

  • 200 g de fresas
  • 1 cuch de vinagre de fresa
  • 1 yogur desnatado (puede ser natural o de fresa)
  • 1 cuch Stevia

Preparación:

Lava y trocea las fresas, mételas en el vaso de la batidora, añade el yogurt , el vinagre y la stevia, bátelo todo hasta tener una textura homogénea. Reparte en los recipientes que vayas a congelar y déjalos toda la noche. Puedes sustituir las fresas por cualquier otra fruta y conseguir varios sabores de helados light.

Helados light con leche vegetal

A cualquiera de las recetas anteriores le puedes cambiar la leche por bebida vegetal y sustituir el yogurt por uno de soja. Prueba estas otras alternativas.

Helado de plátano, fresones y bebida de almendra

Ingredientes:

  • 4 plátanos congelados
  • 5 fresones congelados
  • 50 ml de bebida de almendra

Preparación:

Trocea la fruta congelada y tritúrala junto a la bebida vegetal, hasta que quede cremoso y una textura homegénea. Puedes tomarlo al momento o meterlo en el congelador.

Helado (sorbete) de sandia

Ingredientes:

  • 500 g de sandia
  • 125 ml de bebida de avena
  • 1 cuch de stevia
  • 2 cuch zumo de limón
  • 1 pizca de sal

Preparación:

Limpia y pela la sandia, sácale todas las pepitas. Exprime el zumo de limón. En un cazo pones la bebida de avena con la stevia y la llevas a ebullición. Tritura la sandia con una batidora, añade el zumo de limón, la sal y vuelve a batir. Cuando esté homegénea incorpora la leche vegetal con la stevia. Mételo en el congelador y remuévelo de vez en cuando para que no cristalice.

Procura tomar los helados a largo del día, no en la cena, que es el momento en el que sus calorías se almacenan con más facilidad y se van directas a tus depósitos de grasa.

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