En esta página puedes comprar el Ebook Dieta para Disbiosis Intestinal de Dieta Coherente. Nuestros nutricionistas te proponen recomendaciones prácticas y menús para cuatro semanas que te ayudarán a organizar tu alimentación cuando presentas síntomas digestivos como hinchazón abdominal, gases, flatulencia, cambios en el tránsito intestinal o molestias después de las comidas.
La microbiota intestinal está formada por una gran comunidad de microorganismos que interactúan con nuestro aparato digestivo y participan en diferentes funciones metabólicas e inmunitarias.
La alimentación es uno de los factores capaces de modificar su composición y actividad, aunque no existe una única “microbiota perfecta” ni una dieta universal para corregir una supuesta disbiosis.
Ebook Dieta para Disbiosis Intestinal
El término disbiosis intestinal se utiliza para describir determinados cambios en la composición, diversidad o actividad de la microbiota intestinal que pueden aparecer asociados a diferentes enfermedades o circunstancias.
Sin embargo, la investigación sobre microbiota está evolucionando rápidamente y actualmente no existe una definición clínica universal de disbiosis ni unos valores de referencia que permitan establecer, mediante un análisis de heces convencional, qué microbiota es normal para todas las personas.
Por ello, el objetivo del Ebook Dieta para Disbiosis Intestinal no es “normalizar” unas bacterias concretas, sino ayudarte a mejorar la calidad de tu alimentación, aumentar progresivamente la diversidad dietética y adaptar los alimentos fermentables a tu tolerancia digestiva.
¿Qué síntomas se relacionan con la disbiosis intestinal?
Los síntomas digestivos que con mayor frecuencia se asocian a alteraciones de la microbiota son:
- Hinchazón y distensión abdominal.
- Exceso de gases o flatulencia.
- Dolor o molestias abdominales.
- Diarrea.
- Estreñimiento.
- Cambios en la frecuencia o consistencia de las deposiciones.
Es importante recordar que estos síntomas no son específicos de la disbiosis. También pueden aparecer en el síndrome de intestino irritable, intolerancia a la lactosa, enfermedad celíaca, sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO), enfermedad inflamatoria intestinal u otros trastornos gastrointestinales.
Por ello, cuando los síntomas son persistentes, intensos o de nueva aparición, es importante buscar la causa y evitar atribuir automáticamente todas las molestias a la microbiota.
Qué factores pueden modificar la microbiota intestinal
La microbiota es dinámica y puede cambiar a lo largo de la vida. Entre los factores que pueden influir se encuentran:
- La alimentación habitual.
- El uso de antibióticos y otros medicamentos.
- Infecciones gastrointestinales.
- Edad y genética.
- Actividad física.
- Sueño y ritmos de vida.
- Enfermedades gastrointestinales y metabólicas.
Una dieta poco variada, con abundancia de alimentos ultraprocesados y escasa presencia de alimentos vegetales ricos en fibra, puede reducir la variedad de sustratos disponibles para las bacterias intestinales.
Esto no significa, sin embargo, que una dieta rica en proteínas produzca necesariamente una “toxemia intestinal” ni que determinados metabolitos generados durante la fermentación intestinal sean toxinas que haya que eliminar mediante curas depurativas.
Alimenta tu microbiota con variedad
Una de las estrategias más interesantes para cuidar la microbiota es aumentar progresivamente la variedad de alimentos vegetales cuando la tolerancia digestiva lo permita.
Verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas aportan diferentes tipos de fibra y compuestos bioactivos que pueden ser utilizados por los microorganismos intestinales.
No es necesario consumir todos estos alimentos en grandes cantidades desde el primer día. Si tienes hinchazón o gases frecuentes, un aumento demasiado rápido de la fibra puede empeorar temporalmente los síntomas.
El Ebook Dieta para Disbiosis Intestinal te ayudará a introducir y combinar estos alimentos de forma progresiva, adaptando las cantidades a tu tolerancia.
Fibra, prebióticos y microbiota
Parte de la fibra de los alimentos llega al intestino grueso, donde puede ser fermentada por las bacterias intestinales. Como resultado se producen diferentes metabolitos, entre ellos ácidos grasos de cadena corta como acetato, propionato y butirato.
Estos compuestos participan en la interacción entre la microbiota y la mucosa intestinal.
Alimentos como legumbres, avena, frutas, verduras, frutos secos, semillas y cereales integrales aportan distintos tipos de fibras y pueden contribuir a una alimentación favorable para la microbiota.
Sin embargo, más fibra no siempre significa menos síntomas. En personas con intestino especialmente sensible, algunos hidratos de carbono fermentables pueden aumentar temporalmente gases y distensión.
¿Hay que retirar el gluten?
No es necesario eliminar el gluten de forma sistemática para tratar una supuesta disbiosis.
Las personas con enfermedad celíaca sí deben seguir una dieta estricta sin gluten. También existen otras situaciones relacionadas con el trigo o el gluten que requieren una valoración específica.
Pero retirar trigo, cebada y centeno durante meses sin una indicación concreta puede reducir innecesariamente la variedad de la dieta y dificultar el diagnóstico de enfermedad celíaca si posteriormente se realizan las pruebas.
Si tienes síntomas persistentes compatibles con celiaquía, consulta con tu médico antes de retirar el gluten.
¿Es necesario eliminar los lácteos?
Tampoco es necesario retirar automáticamente la leche, el yogur o el queso.
En personas con mala absorción de lactosa, reducir temporalmente la cantidad de lactosa puede mejorar gases, dolor o diarrea. Esto no significa que sea necesario eliminar todos los lácteos ni que las proteínas de la leche dañen el intestino de forma general.
Yogures, quesos curados o productos sin lactosa pueden ser alternativas bien toleradas en muchas personas.
Dieta baja en FODMAP: útil en algunos casos, pero no para siempre
Cuando existen síntomas importantes de hinchazón, dolor abdominal, flatulencia o síndrome de intestino irritable, puede valorarse temporalmente una dieta baja en FODMAP.
Los FODMAP son hidratos de carbono fermentables que, en personas con un intestino sensible, pueden aumentar la producción de gases y la entrada de agua en el intestino y favorecer síntomas.
Sin embargo, los alimentos ricos en FODMAP no son perjudiciales ni inflaman el intestino de todas las personas. Muchos de ellos son alimentos saludables y contienen fibras con interés para la microbiota.
Por ello, una dieta baja en FODMAP debe plantearse como una intervención temporal. Tras una primera fase de restricción se deben reintroducir progresivamente los diferentes grupos para identificar la tolerancia individual y conseguir finalmente una alimentación lo más amplia posible.
Probióticos: no todos son iguales
Los probióticos son microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, pueden producir determinados beneficios para la salud. Sin embargo, sus efectos dependen de la cepa, la dosis y la situación clínica.
No existe evidencia suficiente para recomendar que todas las personas con gases, hinchazón o supuesta disbiosis tomen periódicamente cualquier suplemento de probióticos.
Por eso, no recomendamos “repoblar la microbiota” tres veces al año de forma rutinaria. Si se utiliza un probiótico, conviene elegirlo para una indicación concreta y valorar si produce realmente una mejoría.
¿Hay que tomar omega-3 y reducir el omega-6?
El omega-3 puede formar parte de una alimentación saludable mediante pescado azul, nueces y determinadas semillas, pero no es necesario tomar un suplemento de omega-3 para tratar la disbiosis intestinal.
Tampoco recomendamos eliminar huevos, carnes u otros alimentos saludables con el objetivo de reducir drásticamente los ácidos grasos omega-6.
Es más útil mejorar el patrón global de alimentación, priorizar aceite de oliva virgen extra, pescado, frutos secos y alimentos poco procesados y reducir la presencia habitual de productos ultraprocesados.
¿Sirven los test comerciales de microbiota?
Actualmente existen numerosos análisis comerciales de microbiota que ofrecen porcentajes de bacterias y recomendaciones dietéticas personalizadas.
Aunque son herramientas interesantes para investigación, todavía existen importantes limitaciones para interpretar sus resultados en la práctica clínica. No disponemos de una composición de microbiota “ideal” aplicable a todas las personas y los resultados pueden variar según el método utilizado, la muestra y otros factores.
Por ello, estos test no deberían utilizarse de forma aislada para diagnosticar una enfermedad ni para eliminar numerosos alimentos de la dieta.
Menús para cuatro semanas
El Ebook Dieta para Disbiosis Intestinal incluye propuestas de menús para cuatro semanas con recetas sencillas y alimentos fáciles de encontrar.
Los menús están planteados para ayudarte a aumentar progresivamente la variedad de alimentos vegetales, incluir diferentes fuentes de fibra, proteínas y grasas saludables y reducir el exceso de alimentos ultraprocesados.
Las cantidades y determinados alimentos deberán ajustarse si existe síndrome de intestino irritable, intolerancia a la lactosa, enfermedad celíaca, SIBO u otra patología digestiva diagnosticada.
Dieta personalizada para disbiosis intestinal
Dieta Coherente es un método nutricional desarrollado a partir de 20 años de experiencia profesional y basado en una alimentación práctica, equilibrada y compatible con la vida social.
Si necesitas adaptar la alimentación a tus síntomas digestivos, ritmo intestinal, tolerancia a FODMAP, antecedentes o diagnóstico, puedes solicitar nuestro servicio de Nutricionista Online.
También puedes solicitar nuestro servicio de dieta personalizada por patología. Tu nutricionista adaptará los menús a tus necesidades, gustos, síntomas y horarios.
Si tienes alguna duda sobre el Ebook Dieta para Disbiosis Intestinal, puedes escribirnos a info@dietacoherente.com.
