Cuando pensamos en trastornos de la conducta alimentaria (TCA), los más conocidos siguen siendo la anorexia nerviosa y la bulimia.
Sin embargo, en los últimos años han ganado visibilidad otras conductas relacionadas con la alimentación, el ejercicio, la imagen corporal o la obsesión por comer «perfectamente».
Conviene hacer una aclaración importante: no todos los nombres que aparecen en medios de comunicación y redes sociales corresponden a diagnósticos clínicos reconocidos.
Algunos describen conductas alimentarias de riesgo que pueden aparecer de forma aislada o formar parte de un TCA, un trastorno obsesivo-compulsivo, un trastorno dismórfico corporal u otro problema de salud mental.
Si quieres conocer los TCA reconocidos, sus síntomas y señales de alarma, puedes consultar nuestro artículo completo sobre trastornos de la conducta alimentaria (TCA).
En este artículo nos centramos en otros términos que probablemente hayas escuchado y explicamos qué significan realmente.
Nuevos trastornos alimentarios: ¿son realmente TCA?
Ortorexia: cuando comer sano se convierte en una obsesión
La ortorexia describe una preocupación excesiva por comer de una forma considerada saludable, limpia o pura.
Preocuparse por la calidad de los alimentos no constituye ningún trastorno. El problema aparece cuando las reglas se vuelven cada vez más rígidas, se eliminan numerosos alimentos sin una razón médica, comer fuera produce ansiedad o la alimentación comienza a interferir en la vida familiar y social.
Actualmente la ortorexia no constituye un diagnóstico independiente en el DSM-5-TR. Sin embargo, estas conductas pueden provocar restricción nutricional y deterioro psicológico y social y merecen valoración profesional.
Precisamente por eso, en Dieta Coherente defendemos una alimentación saludable pero flexible, variada y sin miedo injustificado a los alimentos.
Vigorexia o dismorfia muscular
Lo que popularmente conocemos como vigorexia se denomina con mayor precisión dismorfia muscular.
La persona se percibe como poco musculada o demasiado pequeña aunque objetivamente tenga una musculatura normal o incluso muy desarrollada. Esta preocupación puede llevar a entrenamientos excesivos, comprobación constante del cuerpo, aislamiento social y dietas extremadamente rígidas.
La dismorfia muscular está reconocida dentro del trastorno dismórfico corporal y aparece con mayor frecuencia en hombres, aunque también puede afectar a mujeres.
En algunos casos se asocia además al uso inadecuado de esteroides anabolizantes, que pueden producir importantes efectos cardiovasculares, hepáticos, hormonales y reproductivos.
Pregorexia: miedo intenso a engordar durante el embarazo
El término pregorexia se utiliza de forma divulgativa para describir conductas restrictivas o compensatorias durante el embarazo motivadas por un miedo intenso a ganar peso.
No constituye un diagnóstico clínico independiente. Sin embargo, restringir excesivamente la alimentación, provocarse vómitos o realizar ejercicio compulsivo durante el embarazo son señales que requieren valoración.
Una ingesta nutricional insuficiente durante esta etapa puede afectar tanto a la salud materna como al crecimiento y desarrollo fetal.
El embarazo no es el momento de intentar mantener el cuerpo previo a la gestación, sino de adaptar alimentación y actividad física a las necesidades de cada mujer.
Drunkorexia o ebriorexia
La palabra drunkorexia describe la conducta de restringir alimentos, saltarse comidas o utilizar conductas compensatorias para «reservar calorías» para el alcohol o intentar compensar posteriormente su consumo.
Tampoco es un diagnóstico clínico independiente, pero la combinación de restricción alimentaria y consumo elevado de alcohol supone un riesgo importante.
Beber alcohol con el estómago vacío favorece una absorción más rápida y aumenta el riesgo de intoxicación, pérdida de conciencia y otras complicaciones. Además, estas conductas pueden ser una señal de un TCA o coexistir con un consumo problemático de alcohol.
Potomanía o polidipsia psicogénica
La llamada potomanía hace referencia al consumo compulsivo de cantidades excesivas de agua. El término médico más utilizado es polidipsia psicogénica.
No se considera un trastorno alimentario propiamente dicho y puede aparecer asociada a diferentes problemas psiquiátricos.
Beber agua es saludable, pero eso no significa que cuanto más bebamos sea mejor. Una ingesta extrema de agua puede diluir el sodio de la sangre y provocar hiponatremia.
En los casos graves puede producir confusión, vómitos, convulsiones, coma e incluso poner en peligro la vida.
Por eso tampoco tiene sentido recomendar una cantidad idéntica de agua a todo el mundo: las necesidades dependen de la alimentación, temperatura, actividad física, edad y situación individual. Puedes ampliar información en nuestro artículo sobre hidratación y salud.
Permarexia: vivir permanentemente a dieta
Permarexia es otro término popular, no un diagnóstico reconocido.
Se utiliza para describir a personas que viven continuamente pendientes de dietas, calorías, peso y alimentos permitidos o prohibidos.
Seguir una dieta para mejorar la salud o perder peso no constituye un problema.
La señal de alarma aparece cuando la restricción se convierte en permanente, aumenta progresivamente la lista de alimentos prohibidos o la comida y el peso ocupan gran parte del pensamiento diario.
Las dietas rígidas y repetidas también pueden favorecer una relación cada vez más complicada con la comida en personas vulnerables.
¿Y la megarexia?
El término megarexia se ha utilizado para describir a personas con obesidad que supuestamente no perciben adecuadamente su tamaño corporal.
Sin embargo, no es un diagnóstico reconocido y conviene evitar utilizarlo para etiquetar a una persona con obesidad.
La obesidad es una enfermedad multifactorial y no podemos asumir, por el peso de una persona, cómo percibe su cuerpo, qué come o cuánto le preocupa su salud.
La señal de alarma no siempre tiene un nombre
Más importante que memorizar términos como ortorexia, pregorexia o permarexia es aprender a reconocer cuándo la alimentación, el ejercicio o la imagen corporal están dejando de ser saludables.
Conviene prestar atención cuando aparecen:
- Miedo intenso a engordar.
- Eliminación progresiva de alimentos.
- Culpa o ansiedad después de comer.
- Ejercicio realizado para compensar lo que se ha comido.
- Obsesión por calorías, ingredientes o composición corporal.
- Angustia cuando no se pueden seguir determinadas reglas.
- Evitación de comidas sociales.
- Atracones, vómitos u otras conductas compensatorias.
- Pensar en comida, peso y ejercicio ocupa una parte excesiva del día.
Estas conductas no permiten diagnosticar por sí solas un TCA, pero sí son motivos suficientes para consultar y valorar qué está ocurriendo.
Educación nutricional sin miedo a los alimentos
En Dieta Coherente creemos que educar desde edades tempranas es fundamental.
Comer de forma saludable no debería significar vivir contando calorías, clasificando alimentos como «buenos» o «malos» o sintiendo culpa cuando nos salimos de una pauta.
Por eso colaboramos también con colegios e institutos mediante actividades de educación nutricional que promueven una relación equilibrada con la comida, el ejercicio y la propia imagen corporal.
Si sospechas que tú o una persona de tu entorno puede estar desarrollando un problema con la alimentación, no esperes a que exista una pérdida de peso evidente. Puedes ampliar información sobre síntomas, señales de alarma y tratamiento de los TCA.
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