Los disruptores endocrinos están por todas partes, en el aire, los alimentos, los envases, los cosméticos, solares, productos de limpieza, electrodomésticos… En este artículo te explicamos sus efectos y te damos consejos para evitar entrar en contacto con ellos para proteger tus hormonas y tu salud.

Los disruptores endocrinos están por todas partes, en el aire, los alimentos, los envases, los cosméticos, solares, productos de limpieza, electrodomésticos...

Qué son los disruptores endocrinos

Los disruptores endocrinos son contaminantes medio ambientales con actividad hormonal. Este término deriva del inglés Endocrine Disrupting Chemicals (EDCs).

Estos compuestos químicos de estructura  similar a algunas hormonas (estrógenos, andrógenos, hormonas tiroideas…), confunden al sistema endocrino y se asocian con infertilidad, malformaciones, problemas de tiroides, disfunciones del aparato reproductor, pubertad y menopausia precoz, tumores homonodependientes, neurotoxicidad, nuevos síndromes, entre otras patologías.

Desde los años 40 se han diseñado más de 600 productos químicos básicos para combatir insectos, malas hierbas, roedores y otros organismos ‘perjudiciales’ en agricultura. Por otra parte, desde la Segunda Guerra Mundial se han liberado al medio ambiente, en grandes cantidades, productos químicos derivados de actividades industriales y cada año se introducen en el mercado 1.000 nuevos productos de síntesis.

Efectos a nivel endocrino

Los disruptores endocrinos pueden ejercer varias acciones sobre el sistema endocrino, derivados de su capacidad de:

  • Mimetizar la acción de las hormonas endógenas.
  • Antagonizar la acción de las hormonas.
  • Alterar su patrón de síntesis y metabolismo.
  • Modular los niveles de los receptores correspondientes.

Estos compuestos químicos se acumulan en el tejido graso y son transmitidos a la descendencia durante la gestación y la lactancia. 

Entre los factores más preocupantes están su baja biodegradabilidad, el transporte a otros lugares por el aire, el agua y la bioacumulación en la cadena alimentaria. 

Efectos en animales

Estas sustancias  con frecuencia perturban la homeostasis hormonal tanto de los animales como de los seres humanos. El primer indicio fue la reducción de la población de pájaros piscívoros en los Estados Unidos debido a problemas reproductivos graves derivados de la influencia de un metabolito del pesticida organoclorado DDT (Hickey y Anderson, 1968; Heath y cols., 1969).

Aunque se retiró el pesticida en 1972, observaciones posteriores indicaron que el DDT y otros pesticidas organoclorados continúan en el medio ambiente por su bioacumulación tisular y la transmisiónen la cadena alimentaria.

Colborn et al, 1993, 1996 y 1999 y Ahlborg et al, 1995 han evidenciado:

  • Alteraciones de la función tiroidea en aves y peces
  • Disminución de la fertilidad en aves, peces, moluscos y mamíferos
  • Disminución de la eficacia en el proceso de incubación en peces, aves y tortugas
  • Desmasculización y feminización de peces machos, aves y mamíferos
  • Desfeminización y masculización de peces hembras, gasterópodos y aves
  • Alteraciones del sistema inmune en aves y mamíferos
  • Anomalías de comportamiento
  • Alteraciones metabólicas desde el nacimiento

Por ello las autoridades sanitarias han prohibido el uso de algunos disruptores endocrinos en 2005 en la fabricación de juguetes, en 2011 el bisfenol en biberones y en 2012 se han prohibido más de 700 en cosmética.

Exposición a contaminantes hormonales en humanos

Tradicionalmente las vías de contacto con disruptores endocrinos en humanos más frecuentes eran los residuos de pesticidas en alimentos, el revestimiento interno de las latas de conserva que contenían bisfenol; las resinas epoxy de los pegamentos; el plástico con el que estaban fabricados los biberones; los ftalatos de algunos plásticos; el espermicida de los preservativos; la base del composite dental; detergentes industriales; algunos filtros solares y cosméticos.

Residuos de pesticidas en alimentos

En abril de 2017 se publicó el último informe de la EFSA sobre residuos de pesticidas en comida. Se  analizaron 84.350 muestras de 774 pesticidas. Los resultados indicaron que más del 97% de las muestras de alimentos se encontraban dentro de los límites legales de plaguicidas y residuos y algo más de un 53% estaba totalmente libre de residuos cuantificable

De las muestras procedentes de terceros países no pertenecientes a la UE el 5,6% superó los límites permitidos, mientras que de los productos analizados procedentes de la UE y EEE solamente lo superaron un 1,7%.

Como los disruptores endocrinos se acumulan en la cadena alimentaria, la vía de entrada mayoritaria es la digestiva. Para la mayoría de estos contaminantes hormonales existe un patrón de incremento de la carga corporal con la edad.

Como estos compuestos son muy lipofílicos, es decir,  tienen una gran afininidad por el tejido graso y son muy estables químicamente, se suele buscar su presencia en el tejido adiposo, leche, fluidos de quistes mamarios, cordón umbilical,  hígado y pulmón.

Las autoridades sanitarias deben adoptar el «principio de precaución» para establecer un control más estricto sobre estos contaminantes ambientales, sobre todo los presentes en alimentos y en bienes de consumo.

Disruptores endocrinos y enfermedad

Desde los años 70 se vienen registrando problemas derivados de la exposición no intencionada a los disruptores endocrinos en humanos.

El dietilestilbestrol (DES) es una hormona artificial que se recetaba a mujeres embarazadas para prevenir abortos espontáneos; como píldora anticonceptiva de emergencia y para tratar el cáncer de mama. En 1971, se demostró la relación entre el DES y el cáncer vaginal durante la pubertad en las hijas de mujeres que habían tomado DES durante el embarazo, así como de mayor incidencia de problemas de fertilidad, desórdenes inmunitarios, embarazos anormales… Posteriormente, varios estudios demostraron que los nietos de mujeres que habían consumido DES también sufrieron problemas médicos.

La administración de hormonas al ganado y la ingesta de carne de animales tratados, también se ha relacionado con alteraciones hormonales.

Por otra parte, la creciente administración de tratamientos hormonales o de la píldora anticonceptiva y la eliminación por orina de los mismos, provocan una contaminación de los acuíferos y la integración en la cadena alimentaria de nuevos disruptores endocrinos.

Los datos epidemiológicos demuestran que los trastornos de fertilidad se han incrementado durante los últimos cuarenta años, el  recuento espermático se ha reducido un 50% y ha aumentado la incidencia de alteraciones en el desarrollo del sistema genitourinario, como la criptorquidia, que se produce cuándo no existe un descenso completo de los testículos.

La creciente prevalencia en la mujer de tumores hormono-dependientes (mama, ovario…) y, esterilidad ligada a endometriosis también se ha relacionado con el efecto de los disruptores endocrinos.

Algunos estudios en animales han demostrado que las dioxinas y sus metabolitos tienen actividad antiestrogénica y que pueden interferir  con el metabolismo de la hormona tiroidea T4, produciendo una disminución de sus niveles hormonales en plasma.
Además pueden ejercen efectos sobre el sistema endocrino y reproductor, como endometriosis, disminución de la cantidad de esperma o estimulación del incremento del peso uterino. También modulan algunos receptores hormonales como el receptor de estrógenos, progesterona, prolactina y el receptor del factor de crecimiento epidermal.

Los momentos más críticos de exposición son las etapas embrionaria, fetal y la primera infancia (lactancia materna). Según la teoría de la programacion fetal, la exposición uterina a ciertos compuestos, nutrientes, niveles hormonales e incluso emociones, condiciona la salud en la etapa adulta, al encender y apagar ciertos genes que expresan distintos fenotipos.

Se cree que durante los estadíos tempranos de la vida, que se caracterizan por una rápida diferenciación celular y organogénesis, el contacto con disruptores endocrinos provoca lesiones irreversibles, por eso es importante desarrollar programas educativos para las mujeres en edad fértil.

Lo más preocupante es que los efectos derivados de la exposición temprana a los DE, pueden aparecer en la edad adulta, permaneciendo latentes durante años o manifestándose en las siguientes generaciones.

Tipos de Disruptores endocrinos

Los primeros  compuestos exógenos identificados como disruptores endocrinos se comportaban como estrógenos interfiriendo con las hormonas sexuales, imitando o bloqueando su acción.

Este grupo de compuestos se denominaron xenoestrógenos o xenobióticos e incluían los estilbenos, bisfenoles, bisfenoles policlorados (PCBs), bifenilos, alquilfenoles, ftalatos, parabenes, furanos y dioxinas.

Los disruptores endocrinos. Tabla de recomendaciones

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