En este artículo hablamos de la adiponectina, conocida como la hormona quemagrasa o la hormona de la saciedad, pues, al contrario de la leptina, cuánto más delgados somos, nuestro cuerpo libera más adiponectina.

Tipos de tejido adiposo y adiponectina

El tejido adiposo puede diferenciarse morfológica y funcionalmente en tejido adiposo blanco (TAB) y tejido adiposo pardo o marrón. En los individuos obesos se produce un aumento del TAB debido a hiperplasia e hipertrofia de los adipocitos. El TAB había sido considerado tradicionalmente como un reservorio energético pasivo, donde la energía se acumula en forma de triglicéridos durante períodos de consumo alimentario excesivo o movilizada cuando el aporte calórico es insuficiente (en períodos de ayuno o ejercicio prolongado).

Estudios recientes indican que el TAB es un órgano endocrino que secreta numerosas proteínas, denominadas colectivamente adipocitocinas que desarrollan un papel endocrino con funciones inmunológicas e inflamatorias.

Las adipocitocinas principales son la leptina, la adiponectina, el factor de necrosis tumoral (TNF), la interleucina 6 (IL-6), el factor de crecimiento transformador ß (TGF- ß ), el activador-inhibidor del plasminógeno 1 (PAI-1), la angiotensina, la adipsina, la resistina y la proteína estimuladora de la acilación.

Adiponectina. Efectos beneficiosos de las adipokinas

Qué es la adiponectina

Esta hormona es producida por las células del tejido adiposo (adipocitos) y tiene la capacidad de activar el metabolismo y la quema de grasa corporal, de reducir el apetito y de aumentar la capacidad de que los músculos para utilizar los hidratos de carbono para producir energía.

La concentración de adiponectina en el plasma depende de la edad, etnia y del sexo, ya que es menor en los varones que en las mujeres.

Mecanismo de acción

Adiponectina. Mecanismo de acción en el hígado

Adiponectina. Mecanismo de acción en el músculo

Funciones de la adiponectina

La adiponectina protege las células del estrés oxidativo por lo que ayuda a frenar el envejecimiento prematuro y a prevenir el sobrepeso, la arterioscleoris, el hígado graso y la diabetes. Estimula la oxidación de ácidos grasos, reduce los triglicéridos, mejora el metabolismo de la glucosa aumentando la sensibilidad a la insulina.

La adiponectina inhibe las fases iniciales de la aterosclerosis, ya que reduce la expresión de moléculas de adhesión en células endoteliales, la transformación de macrófagos en células espumosas, la expresión del TNF -factor de necrosis tumoral- y la proliferación de células de tejido muscular liso.

Se han encontrado bajos niveles de adiponectina en pacientes con resistencia a la insulina, con obesidad, con diabetes tipo 2 o con enfermedades cardiovasculares. De hecho, existe una relación inversa entre adiponectina y obesidad, es decir esta hormona disminuye, conforme la persona va engordando. Al perder peso, se incrementa tanto la sensibilidad a la insulina como los niveles circulantes de adiponectina. Sin embargo, en pacientes con diabetes tipo 1 (insulinodependientes), los niveles de adiponectina son altos

Cualquier suplemento o fármaco que aumente la concentración de adiponectina o estimule su acción tendría una importantísima aplicación terapéutica en el tratamiento de estas enfermedades, pues la adipocitocina, además de aumentar la sensibilidad a insulina, presenta propiedades antiinflamatorias.

Cómo activar la adiponectina

Intenta alcanzar y mantenerte en tu peso ideal para mejorar la sensibilidad a la adiponectina y aumentar su secreción. Cuando aumentas de peso se reducen los niveles de adiponectina, sobre todo cuánto más cantidad de tejido graso acumules.

Si quieres activar los niveles de adiponectina, es importante que en tu alimentación incluyas grasas insaturadas como aceite de oliva virgen extra y el aguacate (monoinsaturadas) y poliinsaturadas como los ácidos grasos omega-3 del pescado azul, las algas, los frutos secos y las semillas.

Es interesante que incluyas algo de proteína en cada una de tus cinco comidas para regular la insulina, la hormona responsable del apetito, la ganancia de peso y de grasa corporal.

Además, es importante que sigas un estilo de vida activo que incluya ejercicios de base aeróbica y también tonificación muscular para activar tu metabolismo.

Camina al menos 20 minutos al día tres veces por semana para adquirir beneficios cardiovasculares que puedan ayudarte a incrementar los niveles de adiponectina, reducir la inflamación de los vasos sanguíneos y disminuir el riesgo de padecer una enfermedad del corazón.

Reduce el estrés para reducir el cortisol, otra hormona que reduce la adiponectina

Alimentos que activan la adiponectina

Parece que el resveratrol de la uva tinta, activa la adiponectina según una investigación de la Universidad de Texas. El mecanismo de acción del resveratrol, parece que comparte vía metabólica con la restricción calórica, activando las mitocondrias.

En cuanto a suplementos, varios estudios han comprobado el efecto termogénico del mango africano,  (Irvingia Gabonensis nueces dikka). Influye en las hormonas responsables de la producción de grasa abdominal (la adiponectina y reduce la resistencia a la leptina). Inhibe la glycerol-3-phosphate dehydrogenase, que es la enzima responsable de que la glucosa se convierta en grasa corporal.

Medicamentos que activan la adiponectina

La producción de adiponectina humana es estimulada por IGF-1 y activadores del factor de transcripción PPAR (TZD o glitazonas); y es inhibida por el factor de necrosis tumoral -TNF-, los glucocorticoides y los agonistas betaadrenérgicos.

Las glitazonas son un tipo de medicamento usado para tratar la diabetes. Han demostrado la capacidad de incrementar la producción de la hormona adiponectina, que a su vez puede ayudar a regular la insulina y el metabolismo de la glucosa. En modelos animales se ha descrito que los agonistas de PPAR (tiazolidinedionas o TZD o glitazonas), como la rosiglitazona aumentan la expresión de adiponectina en el TAB.

Las biguanidas y en concreto la metformina, mejoran la sensibilidad a la insulina y aumentan la captación de glucosa en el tejido muscular esquelético de pacientes con diabetes tipo 2 sin modificar los valores de adiponectina.

El PPAR es un factor de transcripción muy importante en la regulación de genes expresados en los adipocitos y que están implicados en el metabolismo lipídico y en la diferenciación de los adipocitos. Las TZD aumentan la síntesis de la lipoproteína lipasa, la proteína transportadora de ácidos grasos y la acetil-CoA sintetasa mediante la activación de PPAR * , estimulando globalmente el almacenamiento de ácidos grasos en los adipocitos, la reducción de los triglicéridos plasmáticos y el aumento de las HDL. En el tejido adiposo subcutáneo, las TZD promueven la diferenciación de los adipocitos, produciendo células más pequeñas y sensibles a la insulina. Esto explicaría el modesto aumento de peso producido en los pacientes tratados con TZD.

En cultivos de células endoteliales se ha demostrado que la administración de adiponectina estimula la formación de óxido nítrico -NO- por incremento de la actividad de la NO sintetasa endotelial (eNOS) e inhibe la proliferación celular, mediante la supresión de la formación de especies reactivas de oxígeno y la inhibición de la actividad cinasa activada por mitógenos (MAPK).

Posibles aplicaciones terapéuticas

En la mayoría de los países europeos, la obesidad se ha convertido actualmente en la segunda causa prevenible de muerte, después del tabaquismo. Diferentes factores socioculturales, como el mayor acceso a la comida, el mayor contenido graso de éstas y el sedentarismo, han contribuido a que tenga características de epidemia.
En un futuro próximo, la determinación del riesgo de desarrollar complicaciones y de predecir la respuesta a las diferentes terapias, ayudará a mejorar el manejo de los pacientes obesos.
Por ejemplo, la cuantificación de la adiponectina en el plasma, podría ser un nuevo marcador biológico para el síndrome metabólico pues se asocian niveles bajos de adiponectina con obesidad, resistencia a la insulina, enfermedad coronaria arterial y dislipemia.
La adiponectina es una molécula con un elevado potencial para su uso como fármaco en la prevención y el tratamiento de la obesidad, la diabetes tipo 2 y del síndrome metabólico, ya que, reduce la resistencia a la insulina, la glucemia, los triglicéridos y los ácidos grasos libres, favorece un menor apetito, la reducción del peso corporal y del proceso aterogénico y aumenta el gasto energético.