En este artículo hablaremos de la lipidómica, una ciencia bastante reciente que tiene mucho que aportar al seguimiento y mejora de tu salud y calidad de vida.
Tras el desarrollo de la genómica y de la proteómica, la metabolómica es otro campo de investigación que a su vez incluye a la lipidómica.
Qué es la lipidómica
Se puede definir la lipidómica, como la disciplina dedicada al estudio y caracterización del conjunto de los lípidos celulares, las moléculas con las que interactúan y sus funciones en el organismo.
El lipidoma o perfil lipídico de una célula indica la composición y abundancia de los lípidos en ella contenidos.
La secuenciación del genoma humano, el desarrollo de micromatrices de DNA y la espectrometría de masas han posibilitado el análisis genómico y proteómico a gran escala.
El cuerpo humano contiene millones de proteínas diferentes pero tu genoma lo forman unos 25.000 genes. Esto es poible gracias a los complejos mecanismos de modificación de los RNA mensajeros y las proteínas codificadas.
Qué es el metaboloma
El metaboloma es el producto final de la expresión de genes y proteínas, es decir, el conjunto de metabolitos de una célula u organismo.
En términos moleculares, supone la huella de la regulación de genes y proteínas, por lo que, su conocimiento es vital para conocer realmente la salud de un sistema biológico.
El Lipidoma
El lipidoma (la parte «grasa» del metaboloma), aporta información interesantísima para monitorizar cambios temporales en respuesta a un determinado estímulo o sobre la evolución de una determinada enfermedad.
Además de las funciones clásicas atribuidas a los lípidos y grasas (forman parte de la estructura de las membranas celulares, son el vehículo de las vitaminas liposolubles y suponen el principal almacén de energía para el organismo), hoy en día se están estudiando nuevas funciones de gran impacto en la salud del individuo.
Rafts de lípidos
Los rafts son dominios o agrupaciones de los lípidos de membrana de forma temporal que ejercen importantes funciones señalización celular como primeros o segundos mensajeros.
Actúan a nivel del anclaje de proteínas a la membrana, del direccionamiento de las proteínas hacia su destino celular y en la entrada de toxinas, virus y bacterias.
Hoy en día se ha demostrado que ciertos desequilibrios en este balance lipídico están presentes en patologías como la aterosclerosis, la obesidad, la diabetes y la enfermedad de Alzheimer.
Aún no se conocen detallados los mecanismos moleculares de las enfermedades, pero se está abanzando mucho para poder diseñar en un futuro estrategias de diagnóstico y tratamiento.
Existe una gran motivación hacia la búsqueda de biomarcadores tempranos de enfermedad, y la lipidómica parece que tiene mucho que aportar, por lo que se ha impulsado la “European Lipidomics Initiative” para crear una red de expertos en lipodómica, genómica y proteómica.
Biología de sistemas
La biología de sistemas ha evolucionado hacia la integración computerizada de la información genética, transcriptómica, proteómica y metabolómica con la finalidad de comprender la totalidad de los elementos moleculares dentro de una célula u organismo.
A partir de esta ingente información se pueden construir modelos para desarrollar hipótesis y predicciones de la respuesta del sistema a una variable, como puede ser la aparición de una enfermedad.
Es un campo apasionante pero que debe solventar y aprender a comprender las complejas interacciones y conexiones entre genes, proteínas y metabolitos.
La integración de los avances en múltiples disciplinas impulsará en los próximos años una mejora en el diagnóstico y terapia para alcanzar una mayor longevidad y calidad de vida.
Aplicaciones actuales de la lipidómica
Nutrición
Se utiliza para estudiar cómo la dieta afecta la composición lipídica del organismo y cómo estos cambios pueden influir en la salud.
Por ejemplo, se pueden identificar los efectos de diferentes tipos de grasas en la composición de lípidos en tejidos adiposos o en el plasma sanguíneo.
Farmacología
Se utiliza en el desarrollo de fármacos para estudiar cómo los medicamentos afectan la composición lipídica de células y tejidos.
Esto puede ayudar a comprender los mecanismos de acción de los fármacos y a identificar posibles efectos secundarios.
Biomedicina y enfermedades
La lipidómica se utiliza para identificar biomarcadores lipídicos que puedan favorecer la presencia de enfermedades como el cáncer, enfermedades cardiovasculares, trastornos metabólicos, etc. y así establecer un plan de dieta personalizado.
Se han identificado perfiles lipídicos específicos en sangre de pacientes con cáncer hepático, de próstata o en tumores de mama, lo que podría ayudar en la detección temprana y el desarrollo de nuevas terapias.
Neurociencia
En el estudio del sistema nervioso, la lipidómica se utiliza para entender mejor la composición lipídica de las membranas neuronales y su papel en la función cerebral.
Se ha demostrado que los cambios en la composición lipídica están asociados con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson.
Agricultura y biotecnología
La lipidómica se emplea para estudiar la composición de lípidos en plantas y microorganismos, lo que puede ser útil para mejorar la resistencia a enfermedades, aumentar la producción de biomasa o desarrollar cultivos más nutritivos.
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