Una correcta alimentación infantil es clave a cualquier edad. Sin embargo, existe un momento en el que es fundamental para el correcto desarrollo del bebé y son los primeros 2 años.
Cuando un bebé llega a casa es normal que cualquier padre tenga un montón de dudas acerca de cómo alimentarlo, más allá de la leche materna.
Hoy en día la OMS y otros organismos relacionados con la salud pediátrica apuestan por introducir alimentos desde muy temprana edad, surgen todavía más preguntas.
En este artículo tratamos el tema de la alimentación infantil como un proceso sencillo que cualquier padre debería tener en cuenta para que su bebé se desarrolle lo más sano posible.
Veremos cuál es el tipo de alimentación más recomendada para bebés de entre 0 y 12 meses de edad, para comprender el proceso de adaptación a la comida fresca y saludable.
Los primeros seis meses de vida
En los primeros seis meses de vida, lo más importante para un bebé es tener garantizados los nutrientes básicos que necesita para esta etapa de gran crecimiento.
Normalmente, en este período las opciones no son demasiado extensas: el bebé debe alimentarse mediante leche materna o leche de fórmula.
En este sentido, la madre junto con el pediatra acordarán qué alternativa es la mejor tanto para el niño como para la madre.
¿Cuál es la mejor leche de fórmula para mi bebé?
Esta es una pregunta que, a diario, se hacen miles de padres y madres en todo el mundo: ¿Qué leche es mejor para bebés?
Hoy en día contamos con multitud de opciones para alimentar a un bebé con leche de fórmula, en aquellos casos en los que la madre decida que no quiere o no puede dar el pecho.
Lo más importante a la hora de elegir una buena marca de leche de fórmula para un bebé es fijarse en sus ingredientes y en su producción.
Se debe priorizar siempre una leche de fórmula con un alto contenido en vitaminas y minerales, libre de grasas de mala calidad (como el aceite de palma).
También es importante que contenga un aporte de proteínas e hidratos de carbono que responda a las necesidades de crecimiento del bebé.
La mejor leche de fórmula para un bebé será siempre la más natural y la que más nutrientes aporte.
De todos modos, te recomendamos consultar con tu pediatra o farmacéutico de confianza para que te aconseje.
La alimentación a partir de los 6 meses
Los 6 meses son una barrera en la alimentación que marca la diferencia entre la lactancia exclusiva (ya sea con lactancia materna o con leche de fórmula) y la introducción de alimentos sólidos y naturales.
A partir de los 6 meses cualquier bebé puede empezar a probar prácticamente cualquier tipo de fruta o verdura, así como cereales sin gluten.
A pesar de que hasta hace poco solo se recomendaban verduras y frutas en formato puré o papilla, los últimos avances en nutrición pediátrica permiten piezas pequeñas de fruta o verdura que el bebé pueda manipular.
Baby Led Weaning (BLW)
Esta práctica muy popular en los últimos años, conlleva que los padres tengan que trabajar en un período de adaptación.
Sin embargo, aporta muchísimos beneficios para que los niños se familiaricen con el sabor y las texturas de los alimentos.
¿Cómo incorporar los alimentos a la dieta del bebé?
Lo más adecuado es empezar a incorporar diferentes alimentos a la dieta del bebé, comor frutas, verduras o algún cereal sin gluten, para que se vaya adaptando poco a poco.
El principal consejo que cualquier padre debe seguir es ir haciéndolo poco a poco, una fruta cada 3 días (un plátano, una fresa o un poco de pera).
De este modo se puede saber qué le gusta más al bebé y, por otro lado, para descartar también posibles alergias.
Así, después de un par de meses tendremos un abanico más amplio de frutas y verduras que el bebé estará encantado de tomar.
La alimentación entre los 8 y 12 meses
Conforme el bebé cumple meses, se pueden ir ampliando los tipos de alimentos, siempre respetando el período de prueba de tres días para descartar alergias.
A partir de los 8 meses es conveniente comenzar la introducción de carnes, pescados, legumbres o incluso huevos.
No es recomendable el consumo de alimentos procesados o ultraprocesados, así como el uso de azúcar, sal o harina refinados.
Recuerda también evitar el acceso del bebé a alimentos de alto riesgo de atragantamiento como frutos secos, palomitas, uvas, caramelos, etc.
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